Las Cumbres sobre la Tierra

Sin especular, debemos resaltar la labor ecológica o ambiental que ha venido desarrollando la Universidad Santa María desde hace casi 30 años, cuando en su programación de Derecho incluyó la asignatura “Derecho Ecológico” como materia obligatoria en el pensum de la carrera de Derecho. Vale decir, que cuando el constituyente de 1999 incluyó la Educación Ambiental como materia obligatoria en todos los niveles educativos nacionales, ya nuestra Universidad tenía 15 años desarrollándola en sus aulas de la Facultad de Derecho, y hoy se impulsa su inclusión en todas sus facultades, transformándose en la pionera en esta educación.

Es fundamento de la cátedra, entender la creciente necesidad de los pueblos y de las naciones del contenido filológico de las normas jurídicas que tienden a regir el manejo y la preservación de los recursos naturales y que en forma general preventiva y punitiva sirve a la protección del medio ambiente natural o hábitat del hombre. La norma, que comprendiendo a la naturaleza como su objeto, regula y establece como su sujeto a la propia conducta social del hombre. Son las normas del Derecho Ecológico, que en un sentido coloquial generalizado pero no restrictivo, se le conoce como Derecho Ambiental, cuya base fundamental en Venezuela ha sido hasta ahora la Ley Orgánica del Ambiente; ley marco que establece las políticas generales que dirigen los ámbitos en la materia, para atender la interrelación que debe existir armónicamente en el ecosistema venezolano.

Para el Derecho Ecológico, entendemos como “naturaleza”, todo lo que fluye espontáneamente y cuya existencia depende de sus propias leyes, encerrando para el derecho, todo lo que se ofrece de una manera natural: aire, suelo, agua, flora, fauna y minerales, pero entendidos, no como objetos inanimados, sino en movimiento e interrelacionados estrechamente conformando un todo, que para la Ecología, ciencia rama de la Biología y fundamento de este Derecho, constituye un ecosistema global, que en el sentido de globalidad actual, no escapa a ningún pueblo de la tierra la concepción que de la naturaleza tiene la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al que menciona como Medio Humano, en el que encierra, además de los recursos antes mencionados, a los Recursos Vitales Renovables (RVR): capacidad productiva de la tierra y los Recursos no renovables, todo dentro de una interrelación con la sociedad, su protección y conservación, encaminados a proporcionar bienestar al ser humano, y en términos generales, a la preservación de la especie en el planeta.

Para el momento del inicio de la cátedra, habían trascurrido tan solo doce años de la “Cumbre de Estocolmo”, que 20 años mas tarde se repetiría con más impulso en Rio de Janeiro, en 1992, para luego venir revisiones en Kioto en 1997, en Johannesburgo, en 2002, en Copenhague en 2009, y la mas reciente por acuerdo en esta última, la Cumbre de Acapulco en 2010, hasta llegar hoy a Rio + 20. Entonces, poco se hablaba de la relación irrompible entre ambiente, recursos naturales y necesidades humanas, y parecía que el daño ecológico que se producía, era una posible realidad a atender en el futuro, para entonces invisible, que al presente poco se ha hecho notorio

Como normativa jurídica dentro del Derecho Ecológico, resaltamos al Derecho Ambiental, hoy promocionado con el desarrollo de la “Conferencia Río + 20”, que permite englobar todo un tratamiento de la problemática ecológica universal, cuyo proceso se inició con énfasis científico en 1972 con la “Cumbre Mundial sobre el Medio Humano” efectuada en Estocolmo entre el 5 y el 16 de junio de 1972. Antes de ella, fueron muchos los intentos por lograr unir a las países del planeta para atender la avizorada problemática ecológica, reconociéndose que todos somos actores en la producción de esta obra, donde lo ideal es que lo seamos por acción y no por expectación. Para entonces, hubo la visión del daño ecológico grave en muchos países y áreas del mundo, siendo notoria la desertización, la deforestación, la lluvia ácida, la pérdida de especies vegetales y animales, y la preocupante degradación del entorno marino, que ha tomado niveles críticos en países del África, Asia y América Latina como: Mauritania, Malí, Nigeria, Sudan, Etiopía, Somalia, Nepal, Filipinas y Haití. Fenómeno antropogénico, que en mayor o menor escala, venía y continúa produciendo degradación ambiental, que tiende a crecer en tal magnitud en muchas áreas, que la incapacidad para alimentar y mantener la población, la está diezmando.

Concluimos en nuestra cátedra de Derecho Ecológico, analizando el efecto paradigmático conque se ha impulsado el elemento tecnológico, catapultado por la cibernética para hacer cambios para bien en el desarrollo humano y natural, así como la necesaria interrelación, tanto teórica como práctica, de dos ciencias cuyo origen del griego ΟΙKΟΣ que significa casa u hogar, como lo son la “ecología” y la “economía”, integradas al Derecho Internacional del Medio Ambiente, que hoy mas que nunca, marchan como dos elementos interdependientes, vistas como están, en los aprovisionamientos energéticos, en el uso de los cursos de agua internacionales, en el transporte marítimo y aéreo, en los movimientos transfronterizos de desechos y substancias peligrosas, en los vertidos y emisiones a los mares y a la atmósfera, y tantas otras actividades habituales en nuestro entorno o ecosistema, que las sitúan en un punto de confluencia obligatorio, adoptando desde sus orígenes orientaciones innovadoras y a menudo originales, llegándose incluso a la necesidad de utilizar instrumentos económicos y comerciales para organizar la protección ambiental a través de la regulación del mercado, Y como se ve, el establecimiento de cuotas económicas para el manejo de los contaminantes y el subsidio para la vida de los mas necesitados.

LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN MATERIA AMBIENTAL

El conocimiento de la problemática ambiental y la acción humanitaria de los pueblos, orientados por los entes internacionales, han emprendido serias campañas de cooperación, tanto a nivel de prevención como de enfrentamiento, para controlar la crisis ecológica y recuperar en lo posible los daños. Bueno es recordar, que a pesar de los esfuerzos de científicos y Estados, hasta 1972 no hubo una verdadera política internacional para la conservación del medio ambiente, siendo en la Conferencia de las Naciones Unidades celebrada en Estocolmo durante mayo y junio de ese año, cuando aflora la inquietud por el problema, al que a la fecha sólo le era dedicado tiempo y esfuerzo heroico por un reducido número de científicos, políticos y románticos defensores de la naturaleza. Desde entonces, comenzamos a utilizar con orientación conservacionista los términos: "ecología", "contaminación", "conservación", etc., y en tan poco tiempo, todos estos conceptos ya madurados y tratados científicamente pasaron a construir un léxico especial en materia de "conservación".

Hoy, en casi todos los países del orbe existen organismos especializados que tratan la materia con la individualidad y especialidad que ella requiere. He aquí, que por una necesidad social, surgió como visión futurista en la Universidad Santa María la mencionada cátedra de Derecho Ecológico, como fórmula jurídica para englobar en un solo estudio lo inherente a los recursos naturales renovables y no renovables, su tratamiento, y la forma de lograr la compatibilidad de la explotación y la protección del Medio Ambiente, que entendemos de manera amplia, mas allá de lo específico ambiental. Así tratamos en la cátedra, al medio ambiente y sus concomitantes de la Economía Minera y Petrolera, en especial, lo referente a la minería, a los hidrocarburos con su función y uso energético, a las industrias que se han generado para su explotación y el comercio, pero de manera indiscutible, el efecto y el impacto que generan para el medio ambiente natural. Para completar, incluye el Derecho para la ordenación del territorio, el Derecho Agrario y todo lo relacionado con la interrelación de los seres vivos en el medio ambiente, como lo estudia la Ecología, que es su fundamento y derecho natural. Necesariamente también, incluye el estudio del Derecho Penal del Ambiente.

CONSERVACIÓN Y GLOBALIZACIÓN

La cooperación internacional para la conservación de la naturaleza ha adquirido una creciente importancia en los últimos años, dada la creciente toma de conciencia, por parte de la opinión pública, de que muchos problemas ambientales pueden traspasar las fronteras de los países, o tienen un alcance tan global que no es posible hacerles frente sólo por medio de leyes de alcance nacional. Los tratados y convenciones entre distintos países son hoy la principal fuente de leyes ambientales internacionales.

El primer proyecto serio de cooperación internacional para los fines conservacionistas se debió al Dr. Paul Serasin, quien en el “Octavo Congreso Internacional de Zoología en 1910” propuso la creación de un comité que esbozaría lo que podría ser una Comisión Internacional para la protección de la naturaleza. Se pretendió una cooperación de todos los países para proteger tanto los continentes como los mares, y a pesar de que tal proyecto tuvo una gran receptividad, no se pudo llevar a efecto por el surgimiento en 1914 de la Primera Guerra Mundial.

Después de la Guerra, hubo varios intentos serios para reactivar la idea expuesta, pero no fue sino en 1928, cuando se creó con el acuerdo de los países europeos, la Oficina Internacional para la Protección de la Naturaleza, la cual estableció su sede en Bruselas en 1934. Esta Oficina y la idea, vuelven a quedar cesantes por el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 193, pero en 1947, después de la conflagración, los ingleses y los suecos hacen renacer la idea, formando la “Unión Internacional Provisional para la Protección de la Naturaleza”, y a través de la UNESCO, en 1948 se crea definitivamente la “Internacional Unión for the Conservation of the Nature” (IUCN), en una Conferencia convocada para tal efecto en Fontainebleau, Francia a la cual asistieron los Representante de los Gobiernos de Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, República Dominicana, Egipto, Francia, India, Italia, Luxemburgo, Noruega, Panamá, Países Bajos, Polonia, Siam, Suiza, Siria y Venezuela.

Esta Unión vino a ser la expresión de un anhelo común de los científicos y de los gobiernos que miraban con precaución la desaparición gradual de los recursos naturales, debido a la acción imprevista del hombre. La Organización tuvo entre sus finalidades la conservación de la naturaleza en sus más variados aspectos, tales como la flora y la fauna, los suelos y las aguas, y aquellos otros elementos naturales que todavía permanecen intactos.

Fue motivación para los constituyentes de la Organización, que “la mayoría de los países del mundo han incluido en sus legislaciones energéticas previsiones tendientes a asegurar la conservación y restauración de sus recursos naturales como fuente económica primaria, pero tales medidas sólo tienen carácter local, y poco haría una Nación con cumplirlas a cabalidad si sus vecinas no adoptan otras semejantes”. En este sentido, la Unión Internacional para la Protección de la Naturaleza viene a ser un organismo internacional que sirve de vínculo a los esfuerzos realizados por las naciones para proteger sus recursos naturales, fuente primaria de su desarrollo económico. Tal organismo no sólo es unos elementos más de lucha contra la destrucción de la naturaleza, sino que constituye el eslabón necesario para la coordinación de las medidas tomadas separadamente por cada Estado.

VENEZUELA EN LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL

Como una expresión de la constante preocupación oficial en colaborar con aquellas labores que guardan relación con la protección de la Naturaleza, el Gobierno venezolano invitó a la Unión Internacional para la Protección de la Naturaleza a celebrar su III Asamblea General en la ciudad de Caracas, la cual se efectuó a fines de 1952.

En el discurso de clausura de esta reunión, el Ministro de Relaciones Exteriores expresó la decisión del Gobierno de adoptar las medidas necesarias para perfeccionar el ingreso de Venezuela en la Unión. Esto se logró, con la promulgación de la Ley Aprobatoria de la Constitución de la Unión Internacional para la Protección de la Naturaleza el 12 de noviembre de 1954.

Otros acuerdos importantes donde participó Venezuela, fueron: la “Convención Internacional para la Prevención de la Contaminación por Petróleo de los Mares” en 1954, la “Convención de París Sobre la Responsabilidad de Terceras Partes en el Campo de la Energía Nuclear” en 1960, y la “Convención Ramsar Sobre Humedales de Importancia Internacional” en 1971.

LA CONVENCIÓN DE LONDRES DE 1954 SOBRE LA CONTAMINACIÓN DE AGUAS NAVEGABLES

El problema de la contaminación por petróleo de las aguas navegables, fue sometido por el Gobierno Británico a la Sociedad de las Naciones en julio de 1.943. Esta lo remitió a la Organización de Tránsito de las Sociedad, quien a su vez preparó un borrador de Convención, basado en el trabajo de la Conferencia de Washington de 1.926, que sirvió de fundamento para que el Consejo de la Sociedad decidiera en 1.936, convocar una conferencia internacional para considerar dicho proyecto de convención.

Esta conferencia no se llevó a cabo por la abstención de los Gobiernos de Alemania, Italia y Japón, cuya asistencia fue considerada esencial para el éxito de la convención, no obstante, el problema de la contaminación de las aguas se mantuvo en suspenso durante la Segunda Guerra Mundial, aun cuando obviamente, dicho problema aumentó por el hundimiento de barcos cargueros petroleros en diferentes áreas, tanto del teatro de la guerra, como en las áreas aledañas a dichas zonas, donde el conflicto tomaba objetivos para beneficio de los beligerantes, que por ser una guerra internacional, es decir Mundial, involucró todos los continentes.

CONVENCIÓN 1963 PARA IMPEDIR LA CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS DE MAR POR HIDROCARBUROS

Luego de la Guerra, el gobierno de Venezuela recibió del Gobierno Británico, una invitación para que enviara un representante a participar en una Conferencia internacional, que integrada por 40 países se reuniría en Londres el 26 de abril de 1.954. El propósito de esta Conferencia, según se indicaba en la invitación, era el de lograr un acuerdo que diera los pasos necesarios para eliminar el problema de la contaminación. Treinta y dos países asistieron como delegados a la Convención, entre ellos Venezuela, y otros 10 países enviaron observadores. Enviaron representantes: La ONU y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

De esta Conferencia se originó la Convención Internacional para impedir la Contaminación de las Aguas de Mar por Hidrocarburos, cuya Ley Aprobatoria data del 9 de agosto de 1.963 y su promulgación el 6 de septiembre del mismo año. Es por demás obvio, que la normativa de esta Convención, es mucho más reciente que nuestra normativa nacional. Es de mencionarse, que desde 1936, existe en Venezuela la Ley de Vigilancia para Impedir la Contaminación de las Aguas por el Petróleo.

DE LA BIOSFERA AL MEDIO HUMANO EN ESTOCOLMO 1972

En 1972, al surgir la expectativa mundial a raíz de la publicación del informe del Club Roma, “Los límites al Crecimiento”, considerado como el renacimiento del “maltusianismo”, por plantear la posibilidad del agotamiento de los recursos naturales vitales y la necesidad del control de la natalidad como fórmula para evitar el colapso mundial por la falta de alimentos, se revivió el programa auspiciado por la UNESCO que culminó con la “Conferencia Internacional de la Biosfera”, celebrada en París en 1968, de cuyas conclusiones surgió la promoción del primer encuentro mundial de extraordinaria repercusión, como lo fue la “Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Humano”.

Con esta Conferencia, se logró ubicar por primera vez el Medio Ambiente como un lugar diferenciado en los diferentes programas políticos, reconociéndose que el entorno afronta graves problemas que no respetan fronteras nacionales y cuya solución es de carácter político, sin que puedan dejarse solo en manos de expertos y particulares.

En cuanto al hombre, concluye en que éste “tiene derecho al disfrute de condiciones de vida adecuados, en un medio de calidad tal, que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar; y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras”. En dicha Conferencia se creó también el “Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente”(UNEP); programa del cual han surgido otra serie de programas regionales sobre los diferentes recursos y problemas que afectan al mundo, e igualmente originó la convocatoria a otras Conferencias sobre el Medio Ambiente. Pero lo mas relevante fue, en primer lugar, el establecimiento de un “Plan Vigía” (Earth watch), cuyos elementos esenciales fueron el análisis, la investigación, la vigilancia, y el intercambio de información y la cooperación a escala internacional; en segundo lugar, lo referente a la gestión ambiental, la identificación de los diversos problemas que debían ser abordados, y el establecimiento de los criterios generales aplicables en materia de: contaminación en general, substancias tóxicas y peligrosas, limitación del ruido, contaminación alimentaria y protección del medio marino; y en tercer lugar, la promoción de la información, de la educación ambiental, la formación de especialistas y la creación de las instituciones internacionales apropiadas para llevar a buen fin el ambicioso programa.

Estocolmo fue el sello de un anhelo universal en materia ambiental. Cuando muchos se plantearon que sus directrices serían como siempre, letra muerta por la falta de carácter jurídico obligatorio de los instrumentos adoptados, en el plano internacional se estableció el “Programa de las Naciones Unidas Sobre el Medio Ambiente (PNUMA)”, que vino a actuar como elemento catalizador para el desarrollo de programas de cooperación internacional en materia ambiental, gobernada por un Consejo de Administración compuesto por 58 Estados, cuyos resultados los hemos visto en el transcurso de estos cuarenta años con “Rio + y - 20”.

CONFERENCIA DE LA NACIONES UNIDAS SOBRE DESERTIZACIÓN (UNCOD)

En 1974, la Asamblea General de la ONU, convocó a una conferencia internacional para tratar el problema de la desertización, la que se celebro en Nairobi en 1977. La desertización fue considerada el primer problema ambiental de carácter global. Se elaboró un mapa de los desiertos del mundo, incluyendo un índice de desertización. Desde entonces, se ha puesto en manos del Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP), la coordinación de un intento global de combatir el problema, ya que según las estimaciones para 1992 en todo el mundo se consideraron afectadas alrededor de 3.590 millones de hectáreas en tierras, en su mayor parte empleadas para el pastoreo.

CONVENCIÓN SOBRE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE EN ÁREAS EXTRATERRITORIALES

En 1979, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, formó la “Convención sobre la Contaminación del Aire en Áreas Extraterritoriales”. A partir de entonces, fue notorio, que durante las década de los 80’ y de los 90’, muchos países industrializados mejoraron la calidad de su aire, reduciendo la cantidad de partículas en suspensión así como la de productos químicos tóxicos como el plomo, pero las emisiones de dióxido de azufre y de óxidos nitrosos, precursores de la deposición ácida, aún no han sido reducidos en su totalidad. Es también considerable a nivel de descontaminación atmosférica, el hecho de existir un elevado nivel de contaminación en gran parte de la Europa del este y la antigua URSS.

LAS CUMBRES SOBRE LA TIERRA:

Remembrando la Cumbre de Estocolmo de 1972, a partir de 1992 se reiniciaron las Conferencias de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocidas como las “Cumbres de la Tierra”. Conferencias consideradas sin precedentes en el ámbito de las Naciones Unidas, tanto en tamaño como en alcance de sus motivos. Se consideran estas cumbres como contribuciones de la Organización de Países y gobiernos del mundo, para dar los pasos necesarios para legislar sobre el desarrollo y todos los aspectos que afectan al medio ambiente y a la sociedad, considerando los problemas globales existentes, que afectan tanto a las comunidades en particular como al mundo global.

LA CUMBRE DE RÍO DE JANEIRO DEL 3 AL 14 DE JUNIO DE 1992

En junio de 1992, la “Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas”, se reunió durante 12 días en las cercanías de Río de Janeiro (Brasil) del 3 de junio al 14 de junio de 1992. Participaron 172 gobiernos, entre ellos 108 jefes de Estado o de Gobierno; unos 2.400 representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG), que atendieron junto a 17.000 personas en el Foro de ONG que se convocó paralelamente y al que se atribuyó estatus consultivo.

Esta cumbre desarrolló y legitimó una agenda de medidas relacionadas con el cambio medioambiental, económico y político. El propósito de la conferencia era determinar qué reformas medioambientales eran necesarias emprender a largo plazo, e iniciar procesos para su implantación y supervisión internacionales. En el marco de esta Conferencia, se celebraron convenciones para discutir y aprobar documentos sobre el medio ambiente.

Los temas tratados desarrollaron aspectos precisos como el cambio climático, la biodiversidad y la protección forestal, englobados en:

1. ESCRUTINIO SISTEMÁTICO DE PATRONES DE PRODUCCIÓN, especialmente de la producción de componentes tóxicos como el plomo en la gasolina y los residuos contaminantes.

2. FUENTES ALTERNATIVAS DE ENERGÍA para el uso de combustibles fósiles, vinculados al cambio climático global.

3. APOYO AL TRANSPORTE PÚBLICO para reducir las emisiones de los vehículos, la congestión en las ciudades y los problemas de salud causado por la polución.

4. LA CRECIENTE ESCASEZ DE AGUA.

El principal logro de la Conferencia, fue el acuerdo sobre la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que más tarde llevaría al Protocolo de Kioto y cuyos resultados fueron transcritos en la denominada Agenda 21, proyecto de desarrollo medioambiental y la Declaración de Río, que demandaba la integración del medio ambiente y el desarrollo económico.

A decir de observadores e intervinientes, esta cumbre sobre la Tierra fue un acontecimiento histórico de gran significado. No sólo hizo del medio ambiente una prioridad a nivel mundial, sino que a ella asistieron delegados de 170 países, lo que la convirtió en la mayor conferencia jamás celebrada. En esta Cumbre, los signatarios del tratado se comprometieron a evitar actividades humanas que pudieran resultar “peligrosas” para el clima mundial, aunque no se llegó a un acuerdo sobre la definición precisa del término “peligrosas”.

EL NUEVO PARADIGMA AMBIENTAL: "EL DESARROLLO SOSTENIBLE"

Surgió en esta cumbre un nuevo paradigma ambiental: EL DESARROLLO SOSTENIBLE, concepto que da a entender las relaciones entre la economía y la ecología, como punto de reflexión en la sociedad actual y en especial para los juristas. En este concepto de desarrollo sostenible trasciende los límites de la ecología y del pensamiento puramente ambientalista, para constituirse de suyo en un paradigma general perteneciente al ámbito de la ciencia económica. Es el tránsito a la denominada “economía ambiental”, donde se persiguen tres objetivos esenciales: un objetivo puramente económico, la eficiencia en la utilización de los recursos y el crecimiento cuantitativo; un objetivo social y cultural, la limitación de la pobreza, el mantenimiento de los diversos sistemas sociales y culturales y la equidad social; y un objetivo ecológico, la preservación de los sistemas físico y biológicos (recursos naturales latu sensu) que sirven de soporte a la vida de los seres humanos. Según un economista del banco Mundial, puede definirse el DESARROLLO SOSTENIBLE, como “…un enfoque que permitirá una mejoría continuada de la actual calidad de vida, con una menor intensidad en el uso de los recursos, dejando así a las generaciones futuras un volumen mantenido e incluso aumentado de recursos naturales y otros bienes”. Se calificó, como un principio llamado a convertirse en el criterio principal para la reorientación de las políticas económicas de los Estados a escala universal, regional y local, y para el logro de un desarrollo compatible con la preservación del medio ambiente; siendo el llamado para promover, en particular, “un crecimiento sostenible y no inflacionista que respete el medio ambiente”.

A decir de observadores e intervinientes, esta cumbre sobre la Tierra fue un acontecimiento histórico de gran significado. No sólo hizo del medio ambiente una prioridad a nivel mundial, sino que a ella asistieron delegados de 170 países, lo que la convirtió para entonces en la mayor conferencia jamás celebrada. En esta Cumbre, los signatarios del tratado se comprometieron a evitar actividades humanas que pudieran resultar “peligrosas” para el clima mundial, aunque no se llegó a un acuerdo sobre la definición precisa del término “peligrosas”.

LA CUMBRE DE KIOTO -JAPON- 1997

Cinco años después se celebró la cumbre internacional en Kioto (Japón) en diciembre de 1997, donde los líderes mundiales acordaron por vez primera fijar objetivos concretos y calendarios aproximados para reducir las emisiones de “gases invernadero”. Fenómeno, sobre el que los científicos conservacionistas llevan años advirtiendo que estas emisiones podrían contribuir sustancialmente al calentamiento global de la tierra. Pero, lamentablemente, las negociaciones entre los participantes en la cumbre fueron signadas por disputas y desacuerdos profundos, que hicieron prever la necesidad de muchas otras cumbres y muchos más años de debates acalorados, antes de llegar a un acuerdo sincero para disminuir las emanaciones que contaminan la atmósfera.

Esta “Conferencia del Convenio Marco sobre el Cambio Climático”, denominación oficial de la Cumbre de Kioto, fue la culminación de cinco años de disputas internacionales encaminadas a conformar una solución mundial al problema del calentamiento del planeta. A ella acudieron miles de diplomáticos, miembros de organizaciones no gubernamentales (ONGs), periodistas y líderes políticos de más de 150 países. Los representantes nacionales y varios jefes de Estado, entre ellos el primer ministro de Japón, Ryutaro Hashimoto, y el vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, hicieron declaraciones formales sobre el tema, mientras se celebraban un sin fin de otras actividades, entre las cuales fue altamente reseñada la participación de la organización no gubernamental internacional de protección del medio ambiente Greenpeace, quien exhibió una curiosa obra de arte llamada “dinosaurio de combustibles fósiles”, la cual representaba a un dinosaurio de la especie Tyrannosaurus rex construido con piezas de coches usados, surtidores de gasolina y otros elementos relacionados con los emisores de dióxido de carbono. Otras obras de arte, estuvieron constituidas por esculturas de hielo representando pingüinos a los pies de los delegados como símbolo de la fusión de los casquetes polares y la amenaza que ello supone para las aves antárticas.

Antes de Kioto, la Unión Europea (UE) había acordado reducir sustancialmente las emisiones de gases invernadero, mediante un plan donde las naciones menos desarrolladas, como Portugal, estarían autorizadas a emisiones superiores a la media de la UE mientras estuvieran en desventaja económica. Su primera propuesta era reducir las emisiones de toda la UE en el año 2010 a un valor inferior en un 15% al de 1990. Así mismo, Europa criticó duramente a Estados Unidos y Japón al ver que no estaban dispuestos a sacrificarse por el bien del planeta y también argumentó que los países en desarrollo deberían quedar exentos de las reducciones propuestas en la ronda inicial de Kioto, pues necesitaban tiempo para alcanzar el nivel económico de las naciones industrializadas.

En esta Cumbre, los países en desarrollo se presentaron como víctimas de las naciones desarrolladas más prósperas, opinando que como países tienen más que perder a consecuencia del calentamiento global, en cuanto que gran parte del mundo en desarrollo ocupa las regiones más cálidas, donde numerosas especies cultivadas y animales domésticos viven al límite de su tolerancia de temperatura natural, por lo que el calentamiento podría provocar una reducción generalizada del número de cabezas de ganado y la pérdida de cosechas. Además de que a diferencia de los países del mundo industrializado, casi todos los países en desarrollo carecen del capital y la infraestructura necesarios para desarrollar nuevas variedades de plantas y animales tolerantes al calor, construir sistemas de control de inundaciones y contar con los medios de socorro necesarios cuando se produzcan catástrofes.

Por otra parte, los objetivos de reducción global de emisiones también perjudican a los países en desarrollo, porque dicha disminución interfiere en sus planes de recuperación económica, centrados en el uso de fuentes energéticas baratas como es la hulla. De hecho, un elevado número de representantes de países en desarrollo consideran el movimiento contra el calentamiento global como parte de una conspiración para mantener las ventajas económicas de las naciones industrializadas a expensas de las más pobres. Por todo ello, estos países defendieron su exención de las reducciones de emisiones hasta que sus economías alcancen una solidez próxima a las de los países desarrollados.

Visualizando en tiempo, los países más desarrollados, consideran que, mediante el cálculo del ciclo del carbono, permitir a los países en desarrollo demorar durante décadas su participación en los acuerdos de reducción de emisiones expondría al mundo a incrementos enormes de la concentración atmosférica de dióxido de carbono, por cuanto este conjunto de fenómenos tarda cerca de un siglo en completarse. Diversos modelos del ciclo del carbono han demostrado que si se utilizan combustibles fósiles para alimentar el crecimiento industrial de los países en desarrollo, sus emisiones de dióxido de carbono sobrepasarán pronto incluso a las de los actuales países industrializados. En consecuencia, consideraron estos países que la reducción de emisiones debía ser universal, y de no lograrse mediante el protocolo de Kioto, habría que hacerlo en uno posterior u otro acuerdo posterior.

En el mismo sentido, Estados Unidos defendió la tesis de la industria de combustibles fósiles, según la cual, frenar el calentamiento global exige una solución global y todas las naciones, desarrolladas y en desarrollo, deben aceptar reducciones vinculantes de emisiones. Los negociadores estadounidenses también apoyaron con decisión un sistema de licencias de emisiones de dióxido de carbono que pudiesen ser objeto de compraventa. Una vez negociados los niveles máximos de emisión, el sistema asignaría a las diversas industrias de cada país unas cuotas de emisión; las industrias que no agotasen estas cuotas <reduciendo la contaminación, por ejemplo> podrían vender a otras el excedente.

El Protocolo de Kioto exigió a 38 naciones industrializadas cumplir para el año 2012 la reducción de sus emisiones medias hasta un nivel inferior en un 5,2% a las concentraciones de 1.990. Estados Unidos, que para ese momento emitía más del 20% de todo el dióxido de carbono del mundo procedente de combustibles fósiles, acordó un recorte del 7% por debajo de los valores de ese año, mientras que los 15 países que integraban la UE se comprometieron a alcanzar una reducción del 8%. Japón aceptó una reducción del 6%. El pacto no exige ninguna reducción vinculante a los países en desarrollo, pero consideraron para los próximos años convocar nuevas rondas de negociaciones para abordar éste y otros asuntos.

Rusia y Ucrania acordaron estabilizar las emisiones de gases en los niveles de 1990. No obstante, debido al escaso rendimiento económico de estos países desde la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1991, se les permitió mantener sus niveles de contaminación actual, que son un 30% inferior a los de 1990. Por tanto, Rusia y Ucrania esperaban vender a otras naciones industrializadas la cuota no utilizada de las emisiones a que tendrían derecho. Un comprador probable es Estados Unidos, que podría tener dificultades para cumplir sus propios objetivos, de no adoptar pronto una política interior que resultaría impopular, como un impuesto sobre los combustibles fósiles o la concesión de subvenciones para tecnología.

Según el Panel Internacional sobre el Cambio Climático (IPCC) patrocinado por las Naciones Unidas (ONU), para el año 2050 deberá haberse eliminado entre el 50 y el 75% de las emisiones generadas por la quema de combustibles fósiles, para impedir que la concentración atmosférica de gases invernadero se duplique o triplique en el siglo xxi. Lo que significó, que durante las décadas siguientes deberían ponerse en marcha programas de investigación, desarrollo y funcionamiento de nuevas tecnologías energéticas limpias.

El costo potencial de estos programas generó enormes polémicas. Los sectores más optimistas afirmaron que pronto surgirán soluciones innovadoras de tecnología avanzada con costes de aplicación enormemente inferiores a los actuales. Como ejemplo de esta tendencia se señalan los recientes avances tecnológicos sobre células de combustible para automóviles eléctricos. Pero otros analistas afirmaron, que aplicar programas eficaces costaría a las economías nacionales, al menos un uno o un dos por ciento de su producto interior bruto (PIB).

Además de los titubeos relativos al costo, consideraron que retrasar la integración de los países en desarrollo en los protocolos de reducción de emisiones de Kioto, dejaría a estos países sumidos en tecnologías ineficaces basadas en combustibles fósiles, que conllevaría al funcionamiento prolongado de docenas de antiguas centrales térmicas de carbón de India, China e Indonesia, que ya llevaban varias décadas de actividad económica, lo encarecería las soluciones al calentamiento global.

Para que el Protocolo de Kioto entrara en vigor, debía ser ratificado por países que representaran al menos el 55% del total de emisiones de 1990, lo que ocurrió con la ratificación de Rusia en 2004 al llegar al 55%.

LA CUMBRE DE JOHANNESBURGO –SUDÁFRICA- 4 DE SEPTIEMBRE DE 2002

Después de la Cumbre de Kioto, ce celebró la “Cumbre Mundial Sobre el Desarrollo Sostenible” celebrada en Johannesburgo, Sudáfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002., la cual reunió miles de participantes, entre los que se incluyen 180 jefes de Estado y de Gobierno, los delegados nacionales y los dirigentes de las organizaciones no gubernamentales (ONG), empresas y otros grupos de personas.

El objetivo de esta Cumbre fue la de centrar la atención del mundo y la acción directa en la resolución de complicados retos, tales como la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y la conservación de nuestros recursos naturales en un mundo en el que la población crece cada vez más, aumentando así la demanda de alimentos, agua, vivienda, saneamiento, energía, servicios sanitarios y seguridad económica.

Se adoptó el Programa 21, o plan de acción global a favor del desarrollo sostenible, tendente a lograr una amplia participación y colaboración para el éxito, considerando que todos los sectores de la sociedad tienen un papel que desempeñar en la construcción de un futuro en el que los recursos naturales se protejan, y la prosperidad y la salud estén al alcance de todos los ciudadanos del mundo.

Con peculiaridad, en esta Cumbre participaron, además de los gobiernos, representantes del comercio y la industria, niños y jóvenes, agricultores, ciudadanos autóctonos, autoridades locales, organizaciones no gubernamentales, comunidades científicas y tecnológicas, mujeres, trabajadores y sindicatos. Ellos representaron los Grupos Principales identificados en el Programa 21.

En esta cumbre se acordó mantener los esfuerzos para promover el desarrollo sostenible, mejorar las vidas de las personas que viven en pobreza y revertir la continua degradación del medioambiente mundial. Ante la pobreza creciente y el aumento de la degradación ambiental, la Cumbre ha tenido éxito en establecer y crear, con urgencia, compromisos y asociaciones dirigidas a la acción, para alcanzar resultados mensurables en el corto plazo. El principal objetivo de la Cumbre fue el de renovar el compromiso político asumido diez años atras con el futuro del planeta mediante la ejecución de diversos programas que se ajustaran al "desarrollo sostenible".

Como comentario general, de esta Cumbre quedó un profundo sentimiento de decepción, por cuanto a criterio de los participantes, los más grandes proyectos que han surgido en todas las cumbres, son repetitivos, quedando difuminados en un Plan de Acción huérfano de compromisos concretos. En todos estos planes se habla de proveer de electricidad y agua potable a la población mundial, pero sin poner metas ni plazos. También se ha hablado del cambio climático, pero sin tomar medidas concretas. Como elemento esencial, la ayuda financiera para el desarrollo, tópico en el cual los países ricos tienen la mayor responsabilidad moral y material, se mantiene el deseo de alcanzar una contribución del 0,7% del PIB, cifra calificada por muchos presentes de insuficiente. Incluso, el para ese entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, reconoció que no se ha conseguido lo que se esperaba, aunque no cree que haya sido un fracaso. "Esta cumbre nos ha colocado en el camino para reducir la pobreza mientras protegemos el medioambiente". Los analistas piensan, que será el tiempo quien dirá si tiene razón.

La cumbre finalizó sin acuerdos y en medio de las críticas de los ambientalistas que aseguraron que los resultados del encuentro servirán poco para proteger al planeta o ayudar a los pobres.

En el acto de clausura, varios oradores juzgaron como muy débil el plan acordado para atacar problemas mundiales como el SIDA y la reducción de las reservas de peces. En un acuerdo formal al texto, los delegados de casi 200 naciones aplaudieron por sólo 10 segundos. El cierre de la Cumbre había sido postergado por casi dos horas de disputas sobre referencias al territorio palestino, el SIDA y otros temas controversiales en un documento político separado, la "Declaración de Johannesburgo sobre Desarrollo Sustentable". En este sentido, los ambientalistas asistentes calificaron el encuentro como una pérdida de tiempo y una capitulación a los intereses comerciales que favorecen a los mayores productores, que a su vez son los más contaminantes. Al respecto, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, dijo que las expectativas habían sido demasiado altas.

Al respecto es de hacer notar, que fue el 7 de diciembre de 2004, cuando en la Gaceta Oficial Nº 38.081 de la República Bolivariana de Venezuela, fuera publicada la Ley Aprobatoria del Protocolo de Kioto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático antes mencionado, celebrado en diciembre de 1997.

LA CUMBRE DE COPENHAGUE –DINAMARCA- ENTRE DEL 7 AL 18 DE DICIEMBRE DE 2009

La “XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático” se celebró en Copenhague, Dinamarca, desde el 7 al 18 de diciembre de 2009 denominada COP 15 «15a Conferencia de las partes», organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que es la encargada de organizar las conferencias anuales desde 1995 con la meta de preparar futuros objetivos para remplazar los del Protocolo de Kioto, que termina en 2012. En la conferencia se acreditaron 34.000 personas entre delegados de los 192 países miembros de la CMNUCC, expertos en clima, representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) y de la prensa.

Esta cumbre, fue la Conferencia que debía preparar el período post-Kioto y constituyó la culminación de un proceso de preparación que se inició en Bali en 2007, con una "Hoja de Ruta" adoptada por los países miembros. Se consideró como la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido en todo el mundo, que se aplicaría a partir de 2012 y el objetivo final a largo plazo sería la reducción mundial de las emisiones de CO2 en al menos un 50% en 2050 respecto a 1990, y para conseguirlo, los países debían marcarse objetivos intermedios. En este sentido, los países industrializados deberían reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 25% y un 40%, respecto a los niveles de 1990 en el año 2020, y alcanzar una reducción entre el 80% y el 95% para el 2050.

LA CUMBRE DE ACAPULCO –MÉXICO- ENTRE EL 3 Y EL 11 DE DICIEMBRE DE 2010

La ONU había previsto unas amplias posibilidades de lograr acuerdos positivos en cuatro de los temas a negociarse en la Cumbre sobre el Cambio Climático. Estos temas eran: la protección de bosques, la transferencia de tecnología, la adaptación al cambio climático y la creación del fondo para financiar las estrategias contra el calentamiento global en países en desarrollo. Luego tras una docena de días de intensas negociaciones, los dos grupos principales de trabajo sentaron las bases de los acuerdos, aprobando los dos acuerdos finales.

El sábado 11 llegó la Conferencia a su fin, con la adopción de un paquete equilibrado de decisiones que colocó a todos los gobiernos en una posición más firme en el camino hacia un futuro bajo en emisiones y apoyo a una mejor acción sobre cambio climático en el mundo en desarrollo. El llamado "Acuerdos de Cancún", fue recibido con un repetido, fuerte y prolongado aplauso y la aclamación de las Partes al final de la plenaria, dando entrada a la esperanza y la fe en el proceso multilateral sobre el cambio climático, cuyos resultados fueron restaurados, tal como lo afirmó la Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC, Christiana Figueres, quien dijo: (...) "Los gobiernos han dado una clara señal de que se dirigen juntos hacia un futuro de bajas emisiones. Han acordado rendirse cuentas entre ellos sobre las acciones que lleven a cabo para lograr sus metas, y lo han expuesto de una manera en la que alientan a los países a ser más ambiciosos con el paso del tiempo".

Las Naciones lanzaron un conjunto de iniciativas e instituciones para proteger del cambio climático a las personas vulnerables y a las que viven en la pobreza y para distribuir el dinero y la tecnología que los países en desarrollo necesitan para planear y construir sus propios futuros sostenibles. También acordaron lanzar acciones concretas para la preservación forestal en las naciones en desarrollo, lo cual aumentaría los avances.

De igual modo, reconocieron que los países necesitan trabajar para mantenerse por debajo de un aumento de temperatura de dos grados y establecieron un claro cuadro cronológico de revisión, con el fin de asegurar que la acción mundial es la adecuada para enfrentar la realidad emergente del cambio climático.

LOS ACUERDOS DE CANCUN:

• Se reconocieron los objetivos de los países industrializados. Estos países crearán planes y estrategias de desarrollo bajo en carbono, y evaluarán la mejor forma de hacerlo, incluyendo mecanismos de mercado, y reportarán sus inventarios cada año.

• Se reconocieron las acciones de los países en desarrollo para reducir las emisiones. Se establecerá un registro con el fin de relacionar y registrar las acciones de mitigación, con el financiamiento y soporte tecnológico brindado por los países industrializados, quedando obligados a publicar informes del progreso logrado cada dos años.

• Las Partes reunidas en el Protocolo de Kioto aceptan continuar las negociaciones con el propósito de completar su trabajo y asegurar que no hay brecha alguna entre el primer periodo de compromisos y el segundo del tratado. Dar continuidad al protocolo de Kioto, que al vencerse a finales de 2012, a falta de otro instrumento que lo prorrogue, se asegure que a partir de esa fecha los países sigan conteniendo sus emisiones en unos límite seguros.

• Los Mecanismos de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto fueron reforzados para traducir más y mayores inversiones y tecnología en proyectos ambientalmente seguros y sostenibles de reducción de emisiones en el mundo en desarrollo. Se mantienen y refuerzan los MDL de Kioto mediante el cual los países desarrollados invertirán en proyectos en países en desarrollo para compensar sus propias emisiones.

• Las Partes lanzaron un conjunto de iniciativas e instituciones para proteger a las personas vulnerables del cambio climático y para distribuir el dinero y la tecnología que los países en desarrollo necesitan para planear y construir sus propios futuros sostenibles. En estas decisiones, se incluye también un total de 30 mil millones de dólares en financiamiento de arranque rápido proveniente de los países industrializados, para apoyar la acción sobre cambio climático en los países en desarrollo hasta el año 2012 y la intención de recaudar $100 mil millones de dólares en fondos a largo plazo para 2020.

• Respecto al financiamiento climático, se estableció un proceso para diseñar un “Fondo Verde para el Clima” bajo la Conferencia de las Partes, que cuente con una Junta con igual representación de los países en desarrollo y desarrollados.

• Se estableció un nuevo "Marco de Adaptación de Cancún", con el objetivo de permitir una mejor planeación e implementación de los proyectos de adaptación en los países en desarrollo a través de un mayor financiamiento y soporte técnico, incluyendo un proceso claro para continuar con el trabajo en pérdidas y daños. Este punto y los tres anteriores están relacionados con los compromisos de financiación para adaptación y mitigación adquiridos en el "Acuerdo" de Copenhague, que así quedaron consolidados en las mismas cantidades.

• Los gobiernos acordaron fomentar la acción para frenar las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal en los países en desarrollo con soporte tecnológico y financiamiento.

• Las Partes establecieron un mecanismo de tecnología con un Comité Ejecutivo de Tecnología, así como con el Centro y la Red de Tecnología Climática, para aumentar la cooperación tecnológica y apoyar la acción sobre adaptación y mitigación. Nuevo mecanismo para la tecnología contra el cambio climático.

Cuando parecía inverosímil, EEUU, China y Japón, principales escollos en la negociación de 194 países, se pusieron de acuerdo en el último minuto en la Cumbre del Clima de Cancún, confirmando la creación de un fondo de 100.000 millones de dólares anuales para los países pobres, anclando por primera vez en Naciones Unidas el objetivo de evitar una subida de más de dos grados de la temperatura media del planeta hacia 2100. En el texto, los países reconocen que hay una brecha entre los actuales compromisos para reducir las emisiones de CO2, con un recorte del 14% en 2020 respecto a 1990 en el mejor de los casos.

Los 194 países se comprometieron a duplicar su esfuerzo y alcanzar un corte de entre el 25% y el 40%.

LA REDUCCIÓN DE LAS EMISIONES DE CARBONO DE LOS PAÍSES DESARROLLADOS

En 2007 la Unión Europea anunció un plan de reducción de sus emisiones de CO2 en un 20% para el 2020 (adoptado en 2008), pero ningún otro país había expresado metas concretas para una reducción.

El para entonces el nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama decidió participar en la Cumbre a pesar de que George Bush había decidido en 2001 retirarse del Protocolo de Kioto. Anunció su intención de lograr que Estados Unidos reduzca sus emisiones a los niveles de 1990, igualmente, buscar una reducción del 80% para 2050. También prometió fuertes inversiones en fuentes renovables de energía.

Sin embargo, los países en desarrollo y los países más pobres exigieron más esfuerzos de parte de Estados Unidos y que los países desarrollados recorten más drásticamente sus emisiones de gases. Los países en desarrollo se plantearon el dilema de cómo promover el crecimiento económico sin perjudicar el medio ambiente. El punto de vista de estos países es, que la mayor parte del cambio climático está alimentado por la demanda de los países ricos; por lo que consideran que es injusto penalizarlos por el uso de combustibles fósiles para fabricar bienes que se consumen en los países ricos. Sin embargo, algunos países en desarrollo se comprometieron también a imponerse objetivos de reducción. En marzo de 2009, México fue el primer país en desarrollo en proponer una meta para reducir sus emisiones, en diciembre de 2008, con la meta de disminuir en un 50% sus emisiones de gases con efecto invernadero para 2050. Dos meses antes de la cumbre, en septiembre de 2009, China anunció un plan en el que propuso reducir la intensidad de sus emisiones. En noviembre de 2009, Brasil propuso reducir las emisiones derivadas de la deforestación, que es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero, en un 80% en 2020.

El presidente de China, Hu Jintao, anunció en la cumbre, que su país intentará la reducción de emisiones de CO2 por unidad de PIB para 2020 con respecto al nivel de 2005 y el desarrollo de energía renovable y nuclear alcanzando un 15% de energía basada en combustibles no fósiles. Es posible que esta meta se modifique después del accidente nuclear de Fukushima en 2011,

India, uno de los mayores emisores de los países en vías de desarrollo, está dispuesta a aprobar un plan nacional pero no a firmar objetivos vinculantes de reducción de emisiones “para combatir un problema que crearon los países ricos”, según declaró su ministro de Medio Ambiente.

Los países del G8 acordaron entre ellos en julio del 2009, limitar el aumento de la temperatura a 2 °C respecto a los niveles preindustriales. Sin embargo a iniciativa de los pequeños países insulares, que peligran si se produjera un aumento generalizado del nivel del mar por un deshielo masivo de los polos, un centenar de naciones en desarrollo solicitaron que el límite se estableciera en 1,5º.

La mayoría de los movimientos ecologistas y organizaciones no gubernamentales presentes en la conferencia de Copenhague expresaron su desilusión, advirtiendo que el acuerdo conseguido era insuficiente. Condenaron que no haya objetivos para los recortes de carbono y la falta de acuerdo sobre un tratado legalmente vinculante. Acerca de la creación de un fondo global de 100.000 millones de dólares financiado por los países ricos para combatir el cambio climático en los países pobres, el solo logro concreto, algunos críticos dijeron que esa cifra era insuficiente.

LA COOPERACIÓN PARA AYUDAR A LOS PAÍSES POBRES

La ONU considera, que el Mundo Occidental debería ayudar a los países pobres a prepararse para las consecuencias del cambio climático; por eso creó un Fondo de Adaptación, como paquete financiero diseñado para ayudar a los países en desarrollo a proteger sus economías contra el impacto potencial del cambio climático. Para esta decisión, considera que los países desarrollados no han manifestado voluntad para financiar este plan, aunque la Unión Europea anunció un acuerdo para dar 7.200 millones de euros hasta 2012 a los países en vías de desarrollo para que luchen contra el cambio climático. En cuanto a España, la ayuda a los países pobres, según anunció el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, será de 375 millones de euros en los tres años. Suecia comprometió 800 millones de euros, Italia 600 y Holanda 300. El financiero filántropo Soros ha propuesto movilizar 150.000 millones de las reservas del FMI <los Special Drawing Rights> a fin de ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático.

LA VISIÓN DEL PRESIDENTE DE EEUU SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Por considerarlo de interés, ante la expectativa de los países intervinientes en las Cumbres, referimos que, el presidente de EEUU, Barack Obama, en su discurso del 22 de septiembre de 2009 en la Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU en Copenhague, señaló que “la amenaza del cambio climático es seria, es urgente y está aumentando. La historia juzgará la respuesta de nuestra generación a este desafío, porque si no le hacemos frente <de manera audaz, rápida y conjunta> arriesgamos entregarles a generaciones futuras una catástrofe irreversible...todos los pueblos <nuestra prosperidad, nuestra salud, nuestra seguridad> están en peligro. Y se nos está acabando el tiempo para revertir esta tendencia...durante demasiados años, la humanidad se ha demorado para responder o incluso reconocer la magnitud de la amenaza del clima. Ése también es el caso de nuestro propio país. Lo reconocemos, ...los países desarrollados que han causado tanto daño en nuestro clima durante el último siglo tienen la responsabilidad de ser líderes...Pero esos países en desarrollo y de rápido crecimiento que producirán casi todo el aumento en las emisiones mundiales de carbono en las próximas décadas también deben poner de su parte... será necesario que se comprometan a medidas internas enérgicas y a cumplir con dichos compromisos, de igual manera que los países desarrollados deben cumplir”.

AVANCES DE LA CUMBRE DE RIO A RIO+20

Es loable que esta Cumbre haya marcado un hito en asistencia e interés, lo que puede considerarse bueno para la humanidad. A ella asistieron 120 jefes de Estado y de Gobierno, y mas de 50.000 ambientalistas comprometidos en forma individual y en Organizaciones Gubernamentales y No Gubernamentales.

Se diferencia la Conferencia Rio+20 de las anteriores, en que fue una Conferencia de implementación de acciones para la Sostenibilidad del desarrollo, a 20 años de la Cumbre para la Tierra en 1992. En el informe se presentan los avances y las brechas en relación con el desarrollo sostenible desde 1992, describiéndose una situación ambiental, social, económica e institucional apremiante. Pero sobre todo, se apunta al enorme espacio de mejora que ofrece la gestión económica para hacerla más integral y acorde con un concepto de desarrollo inclusivo y sostenible. El objetivo de los lineamientos propuestos es aprovechar la oportunidad que Río+20 representa, de redefinir la visión del desarrollo futuro que los países quieren alcanzar.

 En 1992, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también llamada “Cumbre para la Tierra” o “Cumbre de Río”, supuso un punto de inflexión en cuanto a la sensibilización sobre la problemática ambiental, al establecer las bases para el avance global hacia el desarrollo sostenible. En este sentido, los países a través de sus gobiernos, la sociedad civil y el sector privado asumieron con entusiasmo los compromisos acordados en la Conferencia y pusieron en marcha diversas medidas destinadas a cumplir con sus postulados. Ahora, en 2012, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible Río+20, se reafirmó el compromiso con el desarrollo sostenible. Evaluándose los avances logrados y las lagunas que aún persisten en la aplicación de los resultados de las principales cumbres en la esfera del desarrollo sostenible, para encarar los nuevos desafíos emergentes.

TEMAS CENTRALES EN LA CUMBRE RIO+20

Los temas centrales de Río+20 fueron: uno, LA ECONOMÍA VERDE, definida por Naciones Unidas como un sistema de actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que resulta en mejoras del bienestar humano en el largo plazo, sin exponer las generaciones futuras a riesgos ambientales y escasez ecológica significativa; y dos, LA CREACIÓN DE UN MARCO INSTITUCIONAL PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE, con el fin de reformar y reforzar la gobernanza a nivel local, nacional, regional y global a fin de promover un desarrollo sostenible integral.

 Surge este último tema de la crítica generalizada en muchos países, que considera, que el concepto de desarrollo sostenible está en crisis. Para ellos, los poderosos insisten en un paradigma de desarrollo que sigue priorizando el crecimiento económico y la mercantilización de los bienes naturales, un modelo que está al servicio de las transnacionales. Por ello no solo no se han alcanzado los objetivos propuestos en Río’92, sino que, peor aún, hay mayor desigualdad social, menor acceso a la tierra, al agua, a la comida, al empleo y a otros servicios elementales

 Consideran, que no se han abandonado las tradicionales ideas capitalistas de liberalización del mercado y el fomento de las relaciones comerciales Norte-Sur, pero se mantiene la confianza en la lógica del crecimiento sostenido, para ir solucionando los problemas ambientales y sociales del mundo. Consideran también, que no se cuestiona la capacidad finita de la tierra, así como la capacidad finita de asimilación de los desechos de la actividad humana.

EL DOCUMENTO CONCLUSIVO

El documento aprobado tiene 283 párrafos distribuidos en seis capítulos y 59 páginas, basado en la propuesta conciliatoria presentada por Brasil, que redujo significativamente el número de párrafos del original negociado desde hace dos años en Nueva York (200 páginas) y eliminó las partes que generaban más discrepancias. Es considerado una buena base para iniciar la transición porque es rico en acciones. Le faltan compromisos, metas y plazos concretos, pero consideran que estos comenzarán a ser negociados en la próxima Asamblea General de la ONU, en septiembre próximo".

Coinciden la ONU y Brasil en que los principales resultados de la Conferencia son la adopción de un plan decenal de nuevos estándares de producción y consumo sostenible, el lanzamiento de una negociación para establecer Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el fortalecimiento del PNUMA y la decisión de que sea creado un nuevo indicador global de riqueza que no tenga en cuenta sólo el Producto Interior Bruto (PIB).

Los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, serán metas que los Gobiernos se impondrán para asuntos vitales como el agua, la tierra y la biodiversidad, inspirados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), las metas para temas como el hambre, pobreza, educación y salud a que se comprometieron todos los países para 2015. En realidad, es la ratificación mas específica de los Objetivos de la Cumbre de Rio de 1992. Siendo fundamental, que las negociaciones para definir las nuevas metas comenzarán este mismo año en el seno de la ONU.

VENEZUELA EN LA CUMBRE DE RIO + 20

Como siempre, la delegación venezolana se esmeró en resaltar los avances políticos de la “revolución venezolana”, a pesar del gran esfuerzo de todos los países en promover y proponer acciones para el cumplimiento del tema de la Declaración "El futuro que queremos", que sirvió de guía en la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Rio+ 20”. Como fue la propuesta de la ONU, para que el mundo pueda hacer una transición hacia una "economía verde inclusiva". No obstante, hizo la consideración de que el documento, según la evaluación inicial de la ONU, es rico en acciones, iniciativas y programas para que los países puedan impulsar un desarrollo sostenible, es decir un modelo de "economía verde" que ayude a combatir la pobreza y tenga en cuenta los límites del medio ambiente. Considerando que, según un comunicado de la ONU, "La Conferencia terminó con un abanico de conclusiones que, si son implementadas a lo largo de los próximos meses y años, proporcionarán la oportunidad para potenciar los caminos hacia un siglo XXI más sostenible".

CONCLUSIONES Y COMPROMISOS DE LA CUMBRE

        En un Plan de diez años de prácticas de consumo y producción sostenible, incluye compromisos de diferentes Gobiernos para condicionar los contratos públicos al desarrollo sostenible y de varias empresas para reducir sus emisiones y mitigar sus daños.

        Se aprobó la creación de un nuevo indicador de riqueza que supere las limitaciones del PIB e incluya los recursos naturales, así como iniciativas para obligar a las empresas a divulgar en sus balances datos sobre sus huellas ambientales.

        Pese a que no convirtió el PNUMA en una agencia especializada de la ONU como defendían los países europeos, se fortaleció el Organismo al dotarlo con más recursos financieros y una mayor representatividad, ya que todos los países pasan a formar parte de su Consejo de Administración.

        Se dio un mandato a la ONU para que inicie la negociación de un tratado para la protección de la biodiversidad en las aguas de jurisdicción internacional.

        Fue aprobada la creación de un Foro de Alto Nivel de Desarrollo Sostenible para coordinar todas las acciones de la ONU en esta área, incluyendo la definición de las fuentes financieras, una de las mayores trabas en las negociaciones.

Tras descartarse una propuesta de los países pobres para la creación de un fondo con 30.000 millones de dólares anuales, el documento sólo se refiere a fondos de múltiples orígenes, como privados y de instituciones multilaterales, para no limitar la financiación a las ayudas de los países ricos a los pobres.

LO QUE SIGUE DE LA CUMBRE DE RIO EN 1992

Como bien se dijo en Acapulco: "Este no es el final, sino un nuevo comienzo. No es lo que se necesitaba finalmente, pero sí representa los cimientos esenciales sobre los cuales se puede construir una mayor ambición colectiva". Pero es de resaltar, en el estudio de las causas del incremento del calentamiento global, que los países industrializados, más generadores de contaminantes, establecieran como objetivos, la formulación de planes y estrategias de desarrollo bajos en carbono, evaluando la mejor forma de hacerlo, incluyendo los mecanismos de mercado, y el reporte de inventarios cada año. Todo como un proceso multilateral, cuyo registro estará dirigido a relacionar y registrar las acciones de mitigación de los países en desarrollo con el financiamiento y soporte tecnológico brindado por los países industrializados.

Después de 20 años, en Río+20 se mantuvieron los programas que fueron los elementos conclusivos de la “Cumbre de la Tierra”: la Agenda 21, un programa de acción de las Naciones Unidas para el siglo 21, que incluye un conjunto de recomendaciones a los Estados para transformar el actual modelo de desarrollo, basado en una explotación ilimitada de los recursos, en otro que no ponga en peligro la supervivencia de las generaciones futuras. Una agenda para el desarrollo sostenible, pero basada en el crecimiento económico, que en la práctica se centra en las actividades extractivas, que generan mayor maltrato al medio ambiente y profundizan las desigualdades sociales.

NUESTRO APORTE DE CÁTEDRA

En nuestra Cátedra siempre asumimos la verdad presumida, unida a la duda ayudada por la creación intelectual y el poder del hombre para afrontar todos los devanes, que fluyen en la naturaleza, que es el mismo ambiente y su entorno donde se desenvuelve.

Sabemos que la naturaleza puede ser modificada por el hombre para utilizarla a su antojo y comodidad, pero siguiendo las leyes que ella le impone y manifiesta en fenómenos, los cuales surgen de manera espontánea e impredecible. Dios hizo al hombre para poblar la tierra y le ordenó multiplicarse; es por lo tanto el Rey del Universo, dotado con la capacidad para  comprender todo lo que la naturaleza le depara para su subsistencia y el buen vivir. Sabe también el hombre que su vida es finita, como lo son todos los recursos de que dispone en la tierra, por ello, ha comprendido que lo fundamental es la racionalidad en el uso de los recursos, que debe generar, proteger y multiplicar, para que exista proporcionalidad entre la existencia y multiplicación de su familia y la de los recursos disponibles. Para ello cuenta con su intelecto y el acumulado vivencial que define como experiencia, por lo que, observando los fenómenos, es capaz de descubrir e inventar métodos y procedimientos para lograr obtener los recursos necesarios para la subsistencia. Aquí la palabra mágica: TECNOLOGÍA, que no surge de la nada, sino de la aplicación del intelecto humano formado y cultivado mediante una educación formal o autodidacta, que amerita esfuerzo y diligencia.

Compartimos el criterio de muchos observadores ecologistas de las Cumbres, y debemos reconocer que cada vez son mas cercanos a los objetivos que se plantean para la conservación del medio ambiente. Sin embargo, siempre hemos dicho que las crisis son visualizadas, cuando tenemos que enfrentar situaciones aparentemente no controlables como el cambio climático, pero debe reconocerse, que el hombre siempre ha encontrado soluciones a los problemas naturales, cuando sin forzar a la naturaleza de manera irracional hasta generar daños irreversibles, se promociona y se invierte tiempo y recursos en generar tecnologías que suplan las deficiencias humanas y sean capaces de controlar los fenómenos naturales. Hasta ahora, el hombre ha sido capaz de subsistir, sin necesidad de aplicar la teoría Malthusiana. La población se ha multiplicado, ha aumentado el índice o expectativa de vida, se vive con mayor alegría y con suficientes alimentos de calidad, cuando estos se producen aplicando el tratamiento renovable. Dos conceptos deben surgir para acompañar al “DESARROLLO SOSTENIBLE”: DESARROLLO INTELECTUAL y el DESARROLLO TECNOLÓGICO.

Desde que el hombre descubrió la generación y el uso del fuego, su mayor esfuerzo fue lograr como generar el calor y la energía, porque se hizo esclavo de ella. Desde entonces fue esa su principal dedicación, hasta que apareció el cambio climático, que lo ha obligado a controlar la energía, evidentemente controlable. No es cosa de eliminar o limitar, sino de sustituir para seguir, la tecnología lo dirá. El siglo XX nos enseñó, lo que el hombre prehistórico nunca se imaginó: el combustible fósil, la bomba atómica, el rayo laser, el hombre en la luna, la comunicación satelital, el horno de microondas, la cibernética en general, la medicina robotizada y pare de contar. 

El problema hoy es: ¿Cómo controlamos la energía contaminante? Evidentemente, lo lograremos.


[1] Se entiende el posible aumento de la temperatura de la superficie terrestre en las próximas décadas.

[2] Se llama ciclo del carbono al conjunto de fenómenos naturales por medio de los cuales el dióxido de carbono inyectado en la atmósfera es eliminado lentamente por la fotosíntesis de las plantas y la absorción en los océanos.

[3] (PIB), que es el valor total del conjunto de bienes y servicios producidos en un año.