EL DERECHO PARA LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

LA DIVERSIDAD EN EL MUNDO VIVIENTE

La diversidad biológica o biodiversidad se ha conceptualizado como el término con el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que la conforma. En este sentido, se ha dicho que la diversidad biológica que observamos hoy es el fruto de miles de millones de años de evolución, moldeada por procesos naturales y, cada vez más, por la influencia del ser humano.

La Diversidad Biológica - La Red de la Vida

Esta diversidad forma la red vital de la cual somos parte integrante y de la cual tanto dependemos, y para entender mejor el término biodiversidad, debemos conocer los diferentes niveles de enfoque del mundo viviente, donde el más evidente es la biodiversidad específica, es decir, el número de especies diferentes que viven en un mismo ecosistema.

En el seno de cada especie existe además una diversidad genética, debido a la existencia de las múltiples variantes de un mismo gen. Al otro extremo de la escala viviente, se encuentra la diversidad de los ecosistemas o diversidad ecológica. Más allá de los ecosistemas, algunos reconocen una diversidad de paisajes. El concepto de biodiversidad engloba entonces toda la riqueza de lo vivo, desde el gen hasta la biosfera.

Con frecuencia, se entiende por diversidad biológica la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos existentes. Hasta la fecha, se han identificado unos 1,75 millones de especies, en su mayor parte criaturas pequeñas, como los insectos. Los científicos reconocen que en realidad hay cerca de 13 millones de especies, si bien las estimaciones varían entre 3 y 100 millones.

Pero la palabra biodiversidad "también implica inquietudes", según Robert Barbault, profesor de ecología en la Universidad París VI, y Pierre Lasserre, director del programa de la Unesco "El Hombre y la Biosfera", debido a las amenazas que las actividades humanas imponen sobre ella a una serie de intereses en juego, a causa de las riquezas reales y potenciales que la biodiversidad encierra. También abarca la distribución desigual entre el Sur, donde la biodiversidad es más abundante, y el Norte, donde predominan la codicia y la necesidad de las riquezas de la biodiversidad; así como las diferencias genéticas dentro de cada especie, por ejemplo, entre las variedades de cultivos y las razas de ganado. Los cromosomas, los genes y el ADN, es decir, los componentes vitales, determinan la singularidad de cada individuo y de cada especie.

Otro aspecto adicional de la diversidad biológica es la variedad de ecosistemas, por ejemplo, los que se dan en los desiertos, los bosques, los humedales, las montañas, los lagos, los ríos y paisajes agrícolas. En cada ecosistema, los seres vivos, entre ellos, los seres humanos, forman una comunidad, interactúan entre sí, así como con el aire, el agua y el suelo que les rodea. Es una combinación de formas de vida y sus interacciones mutuas y con el resto del entorno que ha hecho de la Tierra un lugar habitable y único para los seres humanos. La diversidad biológica ofrece un gran número de bienes y servicios que sustentan nuestra vida.

Para los diferentes estudios de la naturaleza, la Tierra contiene muchos millones de especies, muchas de ellas todavía por descubrir. Es un mundo increíble, cuyo amplio espectro no deja de percibirse por nuestro conocimiento. Simplemente, examinando una muestra de agua, los científicos pueden descubrir miles de nuevas especies de bacterias y virus. En gran medida cuanto más grande es el organismo, menos numerosa es la especie. Hay solo unas 4.000 especies de mamíferos, comparadas con las aproximadamente 750.000 especies conocidas de insectos, y los entomólogos creen que puede haber hasta 10 millones de especies de insectos.

Los ecologistas llaman en general biodiversidad al gran despliegue de especies, donde el índice de diversidad mide la riqueza de especies de un ecosistema, es decir el número de especies diferentes que hay en un ecosistema. Un sistema con muchas especies está más organizado que otro con pocas especies, puesto que se pueden establecer muchos más tipos de conexiones entre sus componentes. Se ha demostrado que cuantas más especies de plantas hay en una región, más eficiente es la región para hacer uso de la energía del Sol.

De este modo, un ecosistema organizado varía poco en el tiempo, manteniéndose igual de un año a otro con las mismas especies y las mismas abundancias respectivas.

La selva tropical es un ecosistema muy complejo, pues está integrado por varios miles de especies de animales y plantas diferentes; en cambio, la tundra solo llega a unos pocos cientos; la riqueza de especies aumenta de los polos al ecuador.

El término biodiversidad es de múltiples acepciones, siendo una de las más aceptadas la del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, que lo establece como la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas.

ORIGEN DE LA BIODIVERSIDAD

La diversidad biológica es el resultado de un proceso de transformaciones graduales a lo largo del tiempo. Es una consecuencia del proceso evolutivo, que se le define como el conjunto de cambios o transformaciones que han experimentado los seres vivos desde su aparición sobre la Tierra.

Según Theodosius Dobzhansky ,la evolución consiste en una serie de transformaciones parciales o completas e irreversibles de la composición genética de las poblaciones, basadas principalmente en interacciones con el ambiente.

Fundamentalmente, es el ajuste de las poblaciones a los cambios ambientales que se producen en un hábitat determinado y el origen de nuevas formas de explotar los hábitats ya existentes. Estos cambios adaptativos dan lugar, ocasionalmente, a una mayor complejidad en el patrón de desarrollo, de las reacciones fisiológicas y de las interacciones entre las poblaciones y su ambiente.

Muchos científicos sostienen que la vida empezó en el mar, de donde surgieron los primeros organismos: bacterias y otros seres unicelulares que podían vivir en un mundo sin oxígeno libre. Después aparecieron organismos que aprovechaban la energía del Sol para vivir, lo que con el paso de muchos miles de años permitió a algunas especies salir del mar y adaptarse a la tierra firme.

Durante este largo período de tiempo, las condiciones sobre los ambientes terrestres fueron variando, el clima fue cambiando y los continentes se fueron desplazando. Muchas especies se mantuvieron iguales; finalmente, otras evolucionaron y dieron lugar a nuevas formas de vida mejor adaptadas al nuevo ambiente y transmitieron, por vía genética, sus caracteres favorables a sus descendientes, alejándose de sus estructuras originales. Así, se puede afirmar que los organismos proceden de una forma común muy antigua. Las especies se originan de otras especies.

Dobzhansky, definió el proceso evolutivo como el cambio en la composición genética de las poblaciones . Esta definición no sólo implica que el proceso involucró alteraciones en el contenido genético de una generación a otra, sino que considera a la población como la unidad evolutiva.

La sumatoria de las variabilidades individuales y el intercambio genético permite el surgimiento de nuevas y variadas combinaciones genéticas que son sometidas a la Selección Natural. En este sentido, puede mencionarse como ponentes en la investigación al naturalista británico Charles Darwin, quien al visitar las islas Galápagos en 1835, reparó en la diversidad de la vida animal y observó que en cada isla habitaban especies distintas de tortugas, burlones y pinzones. Darwin postuló que el aislamiento geográfico había estimulado la evolución gradual de estas especies diferentes. Esta teoría de la evolución por selección natural, tal como la expuso en 1859 en su obra El origen de las especies, revolucionó el conocimiento del mundo natural.

El origen de la variabilidad genética de una población en un momento dado, puede deberse a procesos de mutación, recombinación o al flujo genético, que entendemos así:

- MUTACIÓN: Es cualquier cambio heredable o, en otras palabras, un cambio registrado en el mensaje genético de una generación a otra.

- RECOMBINACIÓN: Es la "redistribución" de la variabilidad genética acumulada en los distintos genotipos de la población.

- FLUJO GENÉTICO: No sólo las mutaciones y la recombinación pueden traer nuevas combinaciones genéticas a la población. Los organismos procedentes de otras poblaciones pueden constituir una importante fuente de información genética nueva.

La Especiación

Las fuentes de variabilidad genética son la base para el origen de nuevas especies y el proceso se denomina especiación, la cual puede ser de dos tipos: instantánea y gradual.

- ESPECIACIÓN INSTANTÁNEA. Está limitada básicamente a las plantas y a algunos microorganismos. Este proceso está asociado a cambios genéticos masivos, y ocurre a través de uno o pocos individuos de la población original. Consiste en la producción de organismos reproductivamente aislados en una sola generación.

- ESPECIACIÓN GRADUAL: Es común tanto en plantas como en animales y se consideran dos modelos:

- ESPECIACIÓN SIMPÁTRICA: Supone la posibilidad de que poblaciones de una determinada especie, logren invadir un nuevo nicho y queden reproductivamente aislados de otras poblaciones dentro de un mismo intervalo de distribución geográfica.

- ESPECIACIÓN ALOPÁTRICA O GEOGRÁFICA: Consiste en el aislamiento de las poblaciones de especies o ruptura del flujo genético, por medio de barreras geográficas tales como: glaciaciones, conexiones y separaciones intercontinentales, fragmentación de cuerpos de agua, formación de desiertos, entre otros cambios.

La Adaptación

Los individuos de una especie tienen características conferidas a través de su material genético. Si el ambiente cambia, estas características serán favorables o desfavorables para esos individuos. Si los organismos poseen características para los cuales el nuevo ambiente es favorable, éstos sobrevivirán, ya que pueden adaptarse. Pero si las condiciones resultan desfavorables, estos desaparecerán. De esta manera, puede darse la extinción de especies, habiéndose dado una "selección".

Esta selección determinada por las condiciones ambientales es lo que Charles Darwin denominó "Selección Natural". Por acción de la selección natural, los individuos se ajustan a las condiciones de un ambiente particular. De acuerdo a esto, se puede definir adaptación como "…el proceso del cambio evolutivo mediante el cual el organismo procura una "solución" cada vez mejor a un "problema dado".

Un ejemplo clásico de adaptación es el caso del "mecanismo industrial" de la polilla Bistonbetularia, el cual se explica a continuación:

"El aire contaminado mata los líquenes que normalmente coloniza-rían la corteza de los troncos de los árboles. En la Inglaterra de mediados del siglo XIX, las polillas oscuras eran muy raras. Hasta esas fechas, los troncos de los árboles estaban cubiertos por líquenes blancos, por lo que las polillas oscuras estaban en franca desventaja respecto a las blancas, ya que podían ser localizadas fácilmente y devoradas por las aves depredadoras. Cuando la contaminación ocasionada por la revolución industrial mató los líquenes y cubrió las cortezas con hollín, las polillas blancas se convirtieron en las presas más fáciles para las aves. En estas circunstancias, el color oscuro resultó más ventajoso, por lo que el número de polillas oscuras aumentó espectacularmente. Con los recientes esfuerzos por controlar la contaminación, esa tendencia ha comenzado a invertirse"

FACTORES EN LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA DE LOS ECOSISTEMAS

La sucesión

Los ecosistemas son dinámicos, en el sentido de que las especies que los integran no son siempre las mismas. Como fenómeno natural, de equilibrio e interdependencia, existen, por lo tanto, cambios graduales en la comunidad vegetal con el paso del tiempo, fenómeno conocido como sucesión.

Esta comienza con la colonización de un área alterada, como un campo de cultivo abandonado, un río de cause recientemente modificado, una montaña o cualquier terreno con gran movimiento de tierra e inversión de perfiles, por parte de especies capaces de tolerar sus condiciones ambientales.

En su mayor parte, se trata de especies oportunistas que se aferran al terreno durante un periodo de tiempo variable, donde viven por poco tiempo, en virtud de que son malas competidoras y acaban siendo reemplazadas por especies más competitivas y de vida más larga, como los arbustos y luego por los árboles.

En los hábitats acuáticos, los cambios de este tipo son en gran medida resultado de cambios en el medio ambiente físico, como la acumulación de sedimentos en el fondo de un depósito de agua, que al hacerse éste menos profundo, favorece la invasión de plantas flotantes como los lirios de agua y de plantas emergentes como las espadañas. En estos casos, la velocidad de la sucesión depende de la competitividad de la especie implicada; de la tolerancia a las condiciones ambientales producidas por el cambio en la vegetación; de la interacción con los animales, sobre todo con los herbívoros rumiantes; y del fuego.

Con el tiempo, el ecosistema llega a un estado llamado clímax, en el que todo cambio ulterior se produce muy lentamente, y el emplazamiento queda dominado por especies de larga vida y muy competitivas. Pero siempre, al avanzar la sucesión, la comunidad se vuelve más estratificada, permitiendo la existencia de especies animales en área, aun cuando con el tiempo, los animales característicos de fases más avanzadas de la sucesión reemplazan a los propios de las primeras fases.

La competencia

Este fenómeno se presenta cuando escasea un recurso compartido, donde todos los organismos compiten por él, y los que lo hacen con mayor éxito sobreviven. En algunas poblaciones vegetales y animales, los individuos pueden compartir los recursos de tal modo que ninguno de ellos obtenga la cantidad suficiente para sobrevivir como adulto o reproducirse, pero entre otras poblaciones, vegetales y animales, los individuos dominantes se apoderan de la totalidad de los recursos y los demás quedan excluidos. Individualmente, las plantas tienden a aferrarse a su hábitat hasta que pierden vigor o mueren, e impiden que sobrevivan otros individuos controlando la luz, la humedad y los nutrientes del entorno.

Muchos animales tienen una organización social muy desarrollada a través de la cual se distribuyen recursos como el espacio, los alimentos y la pareja entre los miembros dominantes de la población. Estas interacciones competitivas pueden manifestarse en forma de dominancia social, en la que los individuos dominantes excluyen a los subdominantes de un determinado recurso, o en forma de territorialidad, en la que los individuos dominantes dividen el espacio en áreas excluyentes, que ellos mismos se encargan de defender. Los individuos subdominantes o excluidos se ven obligados a vivir en hábitats más pobres, a sobrevivir sin el recurso en cuestión o a abandonar el área. Muchos de estos animales mueren de hambre, por exposición a los elementos y víctimas de los depredadores.

La competencia entre los miembros de especies diferentes provoca el reparto de los recursos de la comunidad. Las plantas, por ejemplo, tienen raíces que penetran en el suelo hasta diferentes profundidades. Algunas tienen raíces superficiales que les permiten utilizar la humedad y los nutrientes próximos a la superficie. Otras que crecen en el mismo lugar tienen raíces profundas que les permiten explotar una humedad y unos nutrientes no disponibles para las primeras.

La depredación

La depredación es una de las interacciones fundamentales en la convivencia dentro de un ecosistema. Ella se plantea naturalmente entre los vegetales y los animales, y con efecto de gravedad con la intervención humana.

En ecología, la depredación es el consumo de un organismo viviente, vegetal o animal, por otro. Ella sirve para hacer circular la energía y los nutrientes por el ecosistema. También permite controlar la población y favorecer la selección natural, eliminando a los menos aptos. Así pues, un conejo es un depredador de la hierba, del mismo modo que el zorro es un depredador de conejos. La depredación de las plantas incluye la defoliación y el consumo de semillas y frutos.

Como factor de equilibrio, la abundancia de los depredadores de plantas, o herbívoros, influye directamente sobre el crecimiento y la supervivencia de los carnívoros. Es decir, las interacciones depredador-presa a un determinado nivel trófico influyen sobre las relaciones depredador-presa en el siguiente. En ciertas comunidades, los depredadores llegan a reducir hasta tal punto las poblaciones de sus presas, que en la misma zona pueden coexistir varias especies en competencia, porque ninguna de ellas abunda lo suficiente como para controlar un recurso. Pero cuando disminuye el número de depredadores, o estos desaparecen, la especie dominante tiende a excluir a las competidoras, reduciendo así la diversidad de especies.

El parasitismo

Sobre el parasitismo nos limitaremos a decir que, está estrechamente relacionado con la depredación, consistiendo en el hecho de que dos organismos viven unidos, y uno de ellos obtiene su sustento a expensas del otro. Los parásitos, que son más pequeños que sus huéspedes, incluyen multitud de virus y bacterias y debido a esta relación de dependencia, los parásitos no suelen acabar con sus huéspedes, como hacen los depredadores. Por esta circunstancia, huéspedes y parásitos suelen coevolucionar hasta un cierto grado de tolerancia mutua, aunque los parásitos pueden regular la población de algunas especies huéspedes, reducir su éxito reproductivo y modificar su comportamiento.

La coevolución

Es la evolución conjunta de dos especies no emparentadas que mantienen una estrecha relación ecológica, es decir, que la evolución de una de las especies depende en parte de la evolución de la otra. La coevolución también desempeña un papel relevante en las relaciones depredador-presa y con el paso del tiempo, al ir desarrollando el depredador formas más eficaces de capturar a su presa, ésta desarrolla mecanismos para evitar su captura.

Ejemplos de mecanismos de ataque y defensa en la coevolución son los siguientes:

• PLANTAS QUE DESARROLLAN MECANISMOS DEFENSIVOS como espinas, púas, vainas duras para las semillas y savia venenosa o de mal sabor para disuadir a sus consumidores potenciales.

• HERBÍVOROS CAPACES DE SUPERAR ESTAS DEFENSAS y atacar a la planta.

• INSECTOS, como la mariposa monarca, que pueden incorporar a sus propios tejidos sustancias venenosas tomadas de las plantas de las que se alimentan, y las usan como defensa contra sus depredadores.

• ORGANISMOS IMITADORES, que a través de la selección natural, pueden adquirir un patrón de colores o una forma que imita la de la especie no comestible y dado que se asemejan al modelo desagradable, los imitadores consiguen evitar la depredación.

• ANIMALES QUE PUEDEN ASUMIR UNA APARIENCIA que les permite confundirse con su entorno o que parezcan formar parte de él. Ej. Muy conocido de esta interacción es el camaleón.

• ANIMALES QUE EMPLEAN OLORES DESAGRADABLES o venenos a modo de defensa y suelen exhibir también coloraciones de advertencia, normalmente colores brillantes o dibujos llamativos, que actúan como aviso adicional para sus depredadores potenciales.

El mutualismo

Otra relación coevolutiva es el mutualismo, en el que dos o más especies dependen la una de la otra y no pueden vivir sino asociadas. Es un tipo de simbiosis en la cual los organismos cooperantes, o simbiontes, obtienen un beneficio mutuo. Son ejemplos de mutualismo: la relación de alga y hongo en los líquenes y la mayoría de las micorrizas.

Interacción del organismo y el medio

La interacción de organismo y medio, como una de las relaciones fundamentales en la ecología, nos conduce a entender que ésta trata en especial, las relaciones que atienden a la vida de los seres vegetales y animales, con relevante énfasis en el establecimiento y determinación de los factores que atienden al mantenimiento del equilibrio entre lo orgánico y lo inorgánico, como condición determinante en la existencia o vida de los seres, que en el globo terráqueo, conforman la biosfera como animales o vegetales.

Diferenciación de los seres vivos

Los seres más sencillos son unicelulares, tanto animales como vegetales, y dentro de ellos existen también grados de complejidad. Los más complicados son: dentro de los invertebrados, los artrópodos; dentro de los vertebrados, los mamíferos; y, entre las plantas, las fanerógamas. En estos seres las células se agrupan formando tejidos de misión especializada, y éstos se resumen en órganos. Los órganos forman aparatos y sistemas, que realizan las distintas funciones vitales.

Aunque a simple vista parece fácil diferenciar las plantas de los animales, al estudiar los diversos grupos que los integran, podemos caer en confusiones. Encontramos animales que viven como las plantas, fijos en la tierra, y plantas que muestran sensibilidad como los animales. Pero la confusión es mayor al estudiar los seres unicelulares, ya que existen individuos con clorofila, que es una característica propia de los vegetales y que están dotados de flagelos que les proporcionan movimiento, que es una característica propia de los animales. Se considera que, de estos seres, y algunos otros, como las bacterias, ha derivado la evolución, tanto de los animales como de las plantas.

LA DOMINANCIA Y LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

En las comunidades se presentan ciertos fenómenos que ponen en evidencia el "equilibrio ecológico". Es el caso de la dominancia y la diversidad de especies. La dominancia se produce cuando una o varias especies controlan las condiciones ambientales que influyen en las especies asociadas. En un bosque, por ejemplo, la especie dominante puede ser una o más especies de árboles, como el roble o el abeto; en una comunidad marina los organismos dominantes suelen ser animales, como los mejillones o las ostras.

La dominancia puede influir en la diversidad de especies de una comunidad porque la diversidad no se refiere solamente al número de especies que la componen, sino también a la proporción que cada una de ellas representa.

LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN PELIGRO

Con visión global, entendemos que las riquezas naturales del planeta son de interés para la sociedad humana por una variedad de motivos. Tal como lo expresa la Carta Mundial de la Naturaleza, adoptada por la Asamblea General de la ONU, en 1982: "Toda forma de vida es única y merece ser respetada, cualquiera que sea su utilidad para el hombre, y con el fin de reconocer a los demás seres vivos, su valor intrínseco, el hombre ha de guiarse por un código de acción moral". Desde el punto de vista práctico, el patrimonio biológico mundial constituye la base de la vida sobre la cual reposan el presente y el futuro.

La mayoría de las personas piensa en los peligros que acechan al mundo natural y evocan la amenaza a criaturas como los pandas, los tigres, los elefantes, las ballenas y diversas especies de aves, que han atraído la atención mundial hacia el problema de las especies en peligro de extinción.

Sin embargo, algunas especies han ido desapareciendo a un ritmo entre 50 y 100 veces superior al ritmo natural, por lo que se prevé que la disminución se intensifique de forma dramática. En este sentido y considerando la tendencia actual, se estimada la desaparición de unas 34.000 plantas y 5.200 especies animales, incluyendo una de cada ocho especies de aves del mundo.

Uno de los elementos que nos obligan al estudio de este fenómeno es la importancia de la diversidad biológico del reino animal y del vegetal, en el entendido que, durante miles de años hemos logrado una amplia gama de plantas y animales domesticados importantes para la alimentación, pero esta reserva se está contrayendo a medida que la agricultura comercial moderna se centra en relativamente pocas variedades de cultivos, aquellos que permiten la masificación y la abundancia productiva, que hacen interesante el dedicarse a estas tareas agro comerciales. Por su parte, el 30% de las principales especies de animales de granja se encuentran actualmente expuestas a un alto riesgo de extinción.

Si bien, la pérdida de estas especies llama nuestra atención, la amenaza más grave a la diversidad biológica es la fragmentación, la degradación y la pérdida directa de los bosques, humedales, arrecifes de coral y otros ecosistemas. No podemos olvidar que los bosques albergan gran parte de la diversidad biológica conocida en la Tierra y que, cerca del 45% de los bosques originales han desaparecido, como resultado de las talas indiscriminadas emprendidas principalmente durante el siglo pasado, y, a pesar de las empresas de repoblación, el fenómeno del decrecimiento de los bosques avanza en todo el mundo y se siguen reduciendo rápidamente, especialmente en los trópicos.

Se estima que, el 10% de los arrecifes de coral -uno de los ecosistemas más ricos- ha sido destruido, y una tercera parte de los que quedan podrían desaparecer en los próximos 10 a 20 años. Los manglares costeros, un hábitat fundamental de cría de innumerables especies, están también en situación de vulnerabilidad, y la mitad de ellos ya han desaparecido.

Es indudable que a en este fenómeno inciden los cambios atmosféricos mundiales, producto del agotamiento de la capa de ozono y del cambio climático que se genera. El debilitamiento de la capa de ozono permite que un mayor volumen de radiaciones ultravioletas alcance la superficie de la Tierra, dañando el tejido vivo; y el calentamiento mundial ya está cambiando los hábitats y la distribución de las especies.

Los científicos han advertido que, incluso, el aumento de un grado en la temperatura mundial media, si se produce abruptamente, puede ser de serias consecuencias para muchas especies, por lo que los sistemas de producción alimentaria se verían gravemente desequilibrados.

La pérdida de la diversidad biológica reduce la productividad de los ecosistemas y de esta manera disminuye la "canasta" de bienes y servicios que nos ofrece la naturaleza, y de la cual sacamos provecho constantemente; desestabiliza los ecosistemas y debilita su capacidad para hacer frente a los desastres naturales como inundaciones, sequías, huracanes y las presiones causadas por el hombre, cuyo signo principal es la contaminación en todos sus niveles. Agrava la situación, la necesidad existente en los entes gubernamentales de dedicar grandes sumas de dinero para prevenir, evitar y atacar las situaciones de daños por inundaciones, deslaves, tormentas, que se han visto agravados por las deforestaciones, deterioros del suelo y mal-trato de los depósitos y corrientes de aguas. Muchos de estos fenómenos, hoy tan notorios y peculiares a nivel universal, están siendo considerados como las consecuencias del deterioro ecológico, que incide y se deriva del daño a la diversidad biológica.

La reducción de la diversidad biológica también nos afecta de otras maneras. Nuestra identidad cultural está profundamente arraigada en el entorno biológico. Las plantas y los animales son los símbolos de cada ecosistema, y están preservados en banderas, esculturas y otras imágenes que definen a los diferentes nacionalismos y regionalismos. Son elementos sociales de inspiración, a más de constituir el fundamento de las bellezas escénicas naturales.

Si bien es cierto que la pérdida de especies siempre ha ocurrido como un fenómeno natural, no es normal que consideremos el ritmo de la extinción acelerada como consecuencia de la evolución natural, toda vez que entendemos que el fenómeno tiene su origen, como hemos dicho en la peculiar forma desordenada de la conducta humano en el usufructo de la naturaleza. Es por lo tanto, la actividad humana la que tenemos que regular con normas y providencias coercitivas, para evitar que los ecosistemas se sigan fragmentando o desapareciendo y con ellos la disminución y extinción de numerosas especies. Es necesario que entendamos que estamos forjando la mayor crisis de extinción desde el desastre natural que hizo desaparecer a los dinosaurios hace 65 millones de años. La extinción de especies es irreversible y, habida cuenta de nuestra dependencia en los cultivos alimentarios, los medicamentos y otros recursos biológicos, tenemos que entender que este fenómeno representa una amenaza para nuestro bienestar, por lo que tenemos que generar ideas que pongan fin al factor destructivo, mediante procesos generadores de nuevas especies y nuevos hábitats, adaptados a los cambios naturales por la evolución.

Como punto de análisis es bueno saber que gran parte de la diversidad biológica se encuentra en las regiones tropicales y, particularmente, en las regiones selváticas. Las antiguas grandes islas que anteriormente formaron parte de las masas continentales, entre ellas Madagascar ocupa un lugar prominente, que también constituyen importantes centros de diversidad biológica, en tanto que las islas oceánicas en su conjunto son por lo general ricas en cuanto a variedad de especies.

La diversidad biológica disminuye en la medida que se transforman los hábitats naturales y, sobre todo, cuando se talan los bosques tropicales a un ritmo como el actual, de 11 millones de hectáreas por año. Es evidente que, la desaparición de los hábitats lleva consigo la extinción de las especies o de una parte de la variación genética dentro de las mismas.

AMENAZAS A LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

La diversidad biológica disminuye en la medida en que se transforman los hábitat naturales, muy especialmente, cuando se talan los bosques tropicales. Por otra parte, la desaparición de los hábitats lleva consigo la desaparición de las especies o de una parte de la variación genética dentro de ellas, todo ello como consecuencia de la expansión de las poblaciones humanas y de sus actividades, principalmente.

Isabel Hoyos (1990), expresa que la mayoría de las especies, tanto vegetales como animales, se localizan en las regiones tropicales y subtropicales, donde también se encuentran las naciones en vía de desarrollo. En estos países, los deterioros ecológicos se suceden en gran escala y con gran rapidez, impulsados por las necesidades básicas de subsistencia, la ignorancia y la visión del recurso únicamente a corto plazo. Por otra parte, estas regiones padecen de problemas socio-políticos complejos y crisis económicas que estrangulan como la deuda externa, que en conjunto atentan contra la salvaguarda de las áreas naturales, ya que no se dispone de fondos suficientes para el manejo racional y la vigilancia adecuada para su conservación.

En el caso de Venezuela, los estudios "Romero 1990", indicaban que para 1985 ya se había perdido el 25% de toda la cobertura vegetal. Así mismo, se pronosticó que a la tasa de deforestación de ese momento, estimada en 0,4 % anual; haciendo proyecciones respecto al crecimiento poblacional del país, se estimó en 5,5 % anual. También se estimó para el año 2.000 la destrucción en el orden del 50 % y para el 2.015, llegaría al 75 %; y aunque pareciera que no se ha cumplido este pronóstico, el abandono o degradación de los sistemas de protección del medio ambiente en el país, es un indicio de que el fenómeno puede agravarse para el futuro.

Esto se explica en parte por el proceso acelerado de crecimiento y expansión de los sistemas económicos de producción, los cuales reportaron al país numerosos beneficios materiales, pero también daños considerables a los recursos naturales y a la ecología humana, debido básicamente al carácter anárquico que ha asumido el desarrollo de la Venezuela petrolera, frente al ambiente, lo que hoy se agrava con la posible sobrexplotación de los recursos mineros, en el denominado "Arco Minero del Orinoco".

Este proceso es, en parte, responsable del evidente deterioro ambiental que presenta hoy el país y de la merma de los recursos naturales, agudizada cada vez más por la inadecuada distribución territorial de la población y la explotación irracional del medio físico.

Este grave problema lleva a plantear soluciones urgentes, incluyendo la formulación de estrategias y planes de acción, que contribuyan a estimular y coordinar actividades conservacionistas, las que deben contener, entre otras soluciones, el cambio de los esquemas económicos que desvirtúan los diferentes valores de la biodiversidad.

La desaparición de especies

Diversos son los estimados de especies que habitan nuestro planeta, pero en todo caso, los cálculos varían de un especialista a otro, de un día a otro y con el descubrimiento continuo de nuevas especies.

Cualquiera que sea el número real, esta infinita riqueza biológica es el resultado de 3 mil 800 millones de años de evolución, marcada por períodos de extinción durante los cuales se borraron de la faz de la tierra una proporción elevada de especies; sin embargo, con el tiempo estas fases de extinción se fueron espaciando entre períodos de millones de años y con la aparición del hombre, el fenómeno comenzó a acelerarse progresivamente. Según el biólogo Norman Myers, entre el año 1600 y 1900 desapareció, en promedio, una especie animal cada cuatro años. A partir de 1900, el ritmo aumentó a una especie por año y actualmente, según sus cálculos, el número de especies que desaparece cada año asciende a cien. Edward O. Wilson, biólogo de Harvard, ubica la cifra de especies animales y vegetales que desaparecen cada año en 17.500. Para otros investigadores, estas cifras son exageraciones engañosas y aseguran que no hay peligro de extinciones masivas y fatales.

Sin embargo, la alarma está activada, pero más que el aspecto emocional de la desaparición del rinoceronte negro, del tigre de Siberia o de los osos de los Pirineos, existen sobradas razones para preservar las especies y los hábitats que nos rodean.

Categorías de extinción de especies

Según el grado en que se vea afectada una especie se le cataloga dentro de una de las siguientes categorías:

- EXTINTO EN VIDA SILVESTRE: que ha desaparecido de la vida salvaje y sólo sobrevive en cautiverio.

- EN PELIGRO CRÍTICO: que corren el riesgo de desaparecer de la vida silvestre en poco tiempo.

- EN PELIGRO: es menos grave que la anterior, pero aún corre un gran riesgo.

- VULNERABLE: corre el riesgo de desaparecer de la vida silvestre, pero a mediano plazo.

- MENOR RIESGO: aun cuando está algo lejana su desaparición, sobreviven en condiciones de vida no tan buenas, por lo que en un futuro podrían pertenecer a cualquiera de las categorías anteriores.

- INSUFICIENTEMENTE CONOCIDO: aunque se conoce la especie, no se ha determinado el posible peligro que pueda sufrir.

- AMENAZADO: se utiliza para describir las especies que se encuentran en las categorías: en peligro crítico, en peligro y vulnerable.

LA PÉRDIDA DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN VENEZUELA

En Venezuela, la pérdida o modificación del hábitat, es quizás, uno de los problemas principales necesarios de abordar. Hoy día tenemos una tasa anual de deforestación que sobrepasa del 2,8%, cifra bastante alarmante y sobre la cual es necesario hacer las correspondientes reflexiones, como aquella de que muchas especies pueden desaparecer sin que podamos siquiera identificarlas y menos aún estudiar sus potencialidades. Esta reflexión debe comenzar con entender, que Venezuela está considerada como el séptimo país en mayor diversidad biológica del planeta y el tercero de América; y que en nuestra legislación, es motivo de interés público el incremento de las especias biológicas y su mejoramiento genético, en aras del incremento productivo y de ofrecer una mayor fuente de alimentos, de medicinas y de materia prima básica o complementaria de la producción agroindustrial.

LA CONSERVACIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

Debemos reconocer, que la diversidad es para el hombre un reservorio de recursos que constituyen la mejor garantía para su futuro. La fragilidad de los grandes monocultivos ya lo ha demostrado en varias oportunidades. Las devastaciones sufridas en el maíz estadounidense por parásitos a causa de su homogeneidad, o la destrucción, en 1980, de 90 por ciento de la cosecha cubana de tabaco por la misma razón, son ejemplos que ilustran el caso a la perfección.

En términos más generales, la diversidad biológica es indispensable para la preservación de la biosfera: ella es el origen de todos los mecanismos de regulación que le permiten a nuestro entorno permanecer entre los límites compatibles con la vida. Permite el ajuste permanente de la biosfera a las transformaciones del medio, principalmente las generadas por la actividad humana. De allí que su importancia ecológica sea evidente.

IMPORTANCIA SOCIO-ECONÓMICA DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

La importancia de la biodiversidad es igualmente significativa en el plano económico: no cesamos de escudriñar en la inmensa biblioteca de la naturaleza en busca de alimentos, medicamentos y otras materias primas. Así, el descubrimiento en México, en 1979, de una especie de maíz silvestre y resistente a los virus ha abierto el camino a la introducción de genes "silvestres" en las variedades cultivadas.

A partir de entonces y hasta finales del siglo pasado, las ventas de organismos genéticamente modificados (OGM) podrían estimarse en la cantidad de 100 mil millones de dólares. En el campo farmacéutico, el mercado de medicamentos a base de plantas aumentó su volumen en 1990 a 15 mil 500 millones de dólares solamente en los Estados Unidos. Para el momento, pensamos que esta cantidad debe estar en aumento progresivo, dados los factores de adelantos médicos e incremento de la población.

La biodiversidad también tiene un interés recreativo y en este sentido recogemos esta expresión, que creemos tiene un buen sentido sobre el deleite del paisaje: ¿Quién osaría decir que no prefiere la visión de los paisajes boscosos a las taciturnas planicies de Beauce o la monotonía de los desiertos o rocallosos?

LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA Y EL DESARROLLO

Desde hace muchos años, cuando se desarrollaron con furor las tesis y las teorías sobre el desarrollo, pareciera que el influjo del atentado que el tal desarrollo obliga contra la naturaleza, aumentara e indujera la preocupación por encontrar las formas racionales de la explotación de los recursos naturales, simultáneamente con la aplicación de fórmulas complementarias para disminuir el efecto perjudicial de la actividad humana en esta necesaria intervención sobre el ecosistema. Por supuesto, que la visión inmediata y lógica se puso sobre el resultado del efecto, la degradación de los hábitats naturales de las especies y el peligro de su extinción. Surge así un interés común en la sociedad para enlazar los dos conceptos, entendiendo que la biodiversidad es la multiplicación de la vida en la misma sociedad, y sin esta diversidad biológica no sería posible desarrollo alguno. En Venezuela, se hace relevante la importancia de la Diversidad Biológica en el Desarrollo, como se expresa en el artículo 37 de la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica:

"El Estado promoverá el desarrollo biotecnológico del país como un instrumento para el desarrollo sustentable, con énfasis en la conservación de la diversidad biológica y sus componentes, la salud y la seguridad agroalimentaria."

LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN EL DERECHO Y EN LA ECONOMÍA

Además del valor económico que hemos manifestado, una de las novedades jurídicas en materia ecológica es lo referente a la Diversidad Biológica o Biodiversidad. Ella se entiende como la abundancia de especies, ponderada o no, en un área concreta. En su expresión más simple, representa la riqueza o diversidad alfa (α) de la comunidad de un área, siendo ésta el número de especies presentes para un nivel taxonómico prefijado. La diversidad, en un sentido más estricto, ha de referirse a la abundancia relativa de las especies presentes (diversidad beta -β-).

En zonas donde existen contactos numerosos entre diferentes tipos de biotopos , y en consecuencia de comunidades animales y vegetales diferentes, se produce un efecto de aumento de diversidad por encontrarse especies típicas de cada uno de los biotopos presentes, además de otras más o menos oportunistas que se introducen en estas zonas de límites entre biotopos.

LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN LAS NORMAS DEL DERECHO

En lo que respecta a la normativa jurídica ambiental, la preservación de la diversidad biológica o biodiversidad es el centro de la filosofía conservacionista actual. En este sentido, gran relevancia se le dio en la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en 1992, que dio origen a la legislación sobre la materia en la mayoría de los países asistentes a la Conferencia. En Venezuela fue promulgada la Ley sobre la Diversidad Biológica en marzo de 2000, la cual fue derogada por la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica promulgada el 16 de septiembre de dos mil ocho.

Convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica

En la Cumbre sobre la Tierra celebrada entre los días 3 al 14 de junio de 1992 en Río de Janeiro, los líderes mundiales de al menos 179 países del mundo integrados en la Organización de las Naciones Unidas, conscientes del valor intrínseco de la diversidad biológica y de los valores ecológicos, genéticos, sociales, económicos, científicos, educativos, culturales, recreativos y estéticos de la diversidad biológica y sus componentes, así como de su importancia para la evolución y para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida de la biosfera, se pusieron de acuerdo en una estrategia exhaustiva de "desarrollo sostenible" para atender a nuestras necesidades, y al mismo tiempo permitir legar a las generaciones futuras un mundo sano y viable, entre los acuerdos aprobados se da relevancia al "Convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica", mediante el cual los gobiernos mundiales establecieron los compromisos de mantener los sustentos ecológicos mundiales a medida que avanzamos en el desarrollo económico. Este Convenio establece tres metas principales: la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos.

Se da importancia en el Convenio a la diversidad biológica para la evolución y para el mantenimiento de los sistemas necesarios para la vida de la biosfera, y se afirma que la conservación de la diversidad biológica es interés común de toda la humanidad, reafirmándose además que los Estados tienen derechos soberanos sobre sus propios recursos biológicos, y que son responsables de la conservación de su diversidad biológica y de la utilización sostenible de sus recursos biológicos, con la preocupación por la considerable reducción de la diversidad biológica como consecuencia de determinadas actividades humanas, que se estima surgen por la general falta de información y conocimientos sobre la diversidad biológica y de la urgente necesidad de desarrollar capacidades científicas, técnicas e institucionales para lograr un entendimiento básico que permita planificar y aplicar las medidas adecuadas.

En este sentido consideran que es vital prever, prevenir y atacar en su fuente las causas de reducción o pérdida de la diversidad biológica, y que cuando exista una amenaza de reducción o pérdida sustancial, no debe alegarse la falta de pruebas científicas inequívocas como razón para aplazar las medidas encaminadas a evitar o reducir al mínimo esa amenaza. Así mismo, considera que la exigencia fundamental para la conservación de la diversidad biológica es la conservación in situ de los ecosistemas y hábitats naturales y el mantenimiento y la recuperación de poblaciones viables de especies en sus entornos naturales.

En el mismo sentido, considera que la adopción de medidas ex situ, preferentemente en el país de origen, también desempeña una función importante, reconociendo la estrecha y tradicional dependencia de muchas comunidades locales y poblaciones indígenas que tienen sistemas de vida tradicionales basados en los recursos biológicos, y la conveniencia de compartir equitativamente los beneficios que se derivan de la utilización de los conocimientos tradicionales, las innovaciones y las prácticas pertinentes para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes.

También se consideró la función decisiva que desempeña la mujer en la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y afirmando la necesidad de la plena participación de ella en todos los niveles de la formulación y ejecución de políticas encaminadas a su conservación de la diversidad biológica.

Debe destacarse la importancia que se dio a la necesidad de promover la cooperación internacional, regional y mundial entre los Estados y las organizaciones intergubernamentales y el sector no gubernamental para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes, lo cual requiere del suministro de recursos financieros suficientes, nuevos y adicionales y el debido acceso a las tecnologías pertinentes, que puedan modificar considerablemente la capacidad mundial de hacer frente a la pérdida de la diversidad biológica, por lo que es necesario adoptar disposiciones especiales para atender a las necesidades de los países en desarrollo, incluidos el suministro de recursos financieros nuevos y adicionales y el debido acceso a las tecnologías pertinentes, tomando nota de las condiciones especiales de los países menos adelantados y de los pequeños Estados insulares.

Fue relevante el discurso sobre la necesidad de inversiones considerables para conservar la diversidad biológica, en el entendido de esperar que esas inversiones entrañen una amplia gama de beneficios ecológicos, económicos y sociales. Especialmente el desarrollo económico y social y la erradicación de la pobreza, que son prioridades básicas y fundamentales de los países en desarrollo, por lo que la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica tienen importancia crítica para satisfacer las necesidades alimentarias, de salud y de otra naturaleza de la población mundial en crecimiento, para lo que son esenciales el acceso a los recursos genéticos y a las tecnologías, y la participación en esos recursos y tecnologías. En definitiva, la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica fortalecerán las relaciones de amistad entre los Estados y contribuirán a la paz de la humanidad.

Esto requiere fortalecer y complementar los arreglos internacionales existentes para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes, con resolución para conservarla y utilizarla de manera sostenible en beneficio de las generaciones actuales y futuras. Surge de esta motivación las resultas de dicho Acuerdo Internacional.

LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN EL DERECHO VENEZOLANO

En cumplimiento a lo establecido en el Convenio Internacional Sobre Diversidad Biológica, nuestro constituyente incluyó normas específicas para la protección de la Diversidad Biológica, desarrollando luego el legislador la Ley de Diversidad Biológica publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela No 5.468 de fecha 24 de mayo de 2000, la cual fue derogada por la vigente Ley de Gestión de la Diversidad Biológica, publicada en Gaceta Oficial Nº 39.070 de fecha 01 de diciembre de 2008.

Base constitucional de la Diversidad Biológica en Venezuela

De la CRBV referimos lo siguiente:

Artículo 15.El Estado tiene la responsabilidad de establecer una política integral en los espacios fronterizos terrestres, insulares y marítimos, preservando la integridad territorial, la soberanía, la seguridad, la defensa, la identidad nacional, la diversidad y el ambiente, de acuerdo con el desarrollo cultural, económico, social y la integración. Atendiendo la naturaleza propia de cada región fronteriza a través de asignaciones económicas especiales, una Ley Orgánica de Fronteras determinará las obligaciones y objetivos de esta responsabilidad.

Artículo 127.Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, genética, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica. El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado, y la ley que se refiera a los principios bioéticos regulará la materia.

LA LEY DE GESTIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA

De la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica extraemos el siguiente articulado, que consideramos de relevante importancia para la doctrina práctica de la materia:

Objeto de la ley:

Artículo 1. La presente ley tiene por objeto establecer las disposiciones para la gestión de la diversidad biológica en sus diversos componentes, comprendiendo los genomas naturales o manipulados, especies, poblaciones, comunidades y los ecosistemas presentes en los espacios continentales, insulares, lacustres y fluviales, mar territorial, áreas marítimas interiores y el suelo, subsuelo y espacios aéreos de los mismos, en garantía de la seguridad y soberanía de la Nación; para alcanzar el mayor bienestar colectivo, en el marco del desarrollo sustentable.